Roberta Damián: música, actuación y la curiosidad como motor creativo

ROBERTA DAMIÁN: WONDER, WOMAN

Mientras da vida a personajes en la televisión mexicana que continúan consolidando su carrera como actriz, Roberta Damián ha encontrado en la música un espacio profundamente personal desde el cual explorar sus emociones, sus contradicciones y aquellas preguntas que difícilmente encontrarían cabida en otros lenguajes. Ambas facetas dialogan entre sí y revelan a una artista que encuentra en la inquietud y la sensibilidad esas herramientas esenciales para comprender el mundo que la rodea, un territorio sin fronteras donde ha elegido construir su propio camino a través de distintas formas de expresión.

La actriz, cantante y compositora reflexiona sobre la disciplina, el privilegio, el legado familiar y la evolución de las telenovelas en la era digital. También habla de su trabajo como antagonista juvenil en Guardián de mi vida, de aquello que convierte a un villano en un personaje memorable y de la curiosidad que hoy define su identidad más allá de cualquier papel.

Por: Luis Téllez y Adaptación: Damián Torres.

Créditos:
Director editorial: @gerardangulo
Realización: @vanecl.__
Fotografía: @angelbuzoo
MUA y Hair: @gerardolanuza_
Asistente de moda: @ser.mua
Producción: @_yulietd
Entrevista: @luistellez

Para Roberta, la música ocupa un lugar cada vez más importante en su vida creativa, no solo como una extensión de tu trabajo artístico, sino también como un espacio de exploración personal. Por eso reconoce que si alguien escuchara su música, sin saber quién es, le gustaría que entendieran las complejidades que se esconden detrás de sus letras. “Soy una persona mucho más contradictoria de lo que parezco. Creo que en mis canciones hay una parte de mí que intenta entender cosas que todavía no termina de entender. Me gustaría que alguien escuchara mis letras y pensara: “Esta persona siente mucho, pero también se cuestiona mucho”.

Con esa honestidad que parece encontrar en las canciones una libertad distinta a la que ofrecen otros formatos, resalta la capacidad que tiene la música a la hora de permitirle contar cosas que no se atrevería a decir como actriz, o en una conversación normal. “La música me permite asumir la responsabilidad de lo que digo. Como actriz puedo esconderme detrás de un personaje. En una conversación, a veces editas lo que dices. En una canción no. Ahí soy yo. Hay cosas que jamás me atrevería a decirle a alguien directamente, pero sí las puedo convertir en una canción”.

Desde muy pequeña creció viendo de cerca una industria que para la mayoría de la gente parece inalcanzable, por esto, sus primeros recuerdos del mundo del entretenimiento provienen de un set de televisión. “Recuerdo que de niña me impresionaba descubrir que todo era más pequeño de lo que parecía en la pantalla. Creces pensando que la televisión es magia y luego te das cuenta de que está hecha por personas corriendo de un lado para otro, intentando resolver problemas”.

Con el tiempo, esa cercanía también le permitió entender mejor el lugar que ocupa su familia dentro de ese universo, en que su papá, Roberto Damián, no es simplemente su papá, sino una figura importante dentro del entretenimiento mexicano. “Cuando eres niño, normalizas el mundo en el que creces. Lo que entendí después no fue que mi papá era una figura pública, sino que había tenido acceso a espacios y experiencias que mucha gente ve como algo muy lejano. Eso me hizo mucho más consciente del privilegio con el que crecí”.

Esa experiencia también le dejó múltiples enseñanzas que hoy forman parte de la manera en que entiende el trabajo. Y recuerda el consejo más valioso que recibió y que hoy aplica en su carrera. “El talento importa menos de lo que la gente cree y la disciplina importa mucho más. He conocido personas extremadamente talentosas que se quedaron en el camino porque no tenían constancia. Mi papá siempre ha trabajado muchísimo y creo que eso es lo que más he aprendido de él”.

A medida que pasa el tiempo, como es apenas natural, la percepción que se tiene sobre una profesión también va cambiando. Al meditar sobre lo distinta que es la actuación hoy día, y compararla con lo que imaginaba de niña, reconoce ese aspecto que le ha permitido crecer no solo profesionalmente, sino también como persona. “De niña pensaba que actuar tenía que ver con la inspiración. Hoy creo que tiene mucho más que ver con la observación. La actuación me ha enseñado a escuchar mejor a las personas y a cuestionar más mis propias ideas sobre ellas”.

En cada proyecto los artistas tienen la posibilidad de descubrir algo nuevo. Por su parte Roby no tiene miedo de enfrentarse a papeles que le planteen retos y que la obliguen a salir de su zona de confort. “Los papeles que me obligan a cuestionarme. No necesariamente los más distintos a mí, sino los que me hacen descubrir algo que no sabía sobre mí misma. Si termino un proyecto siendo exactamente la misma persona que era antes, siento que algo faltó”.

Pertenece a una generación que creció viendo cómo las telenovelas eran un fenómeno cultural enorme. Hoy que la revolución digital ha sacudido todo, reconoce el lugar que estas producciones ocupan en la cultura popular, y el impacto de estas frente a las plataformas de streaming. “Las telenovelas tienen algo profundamente colectivo. No son solamente una historia; son una conversación. Hay algo muy especial en saber que millones de personas están viendo lo mismo al mismo tiempo. Las plataformas nos permiten elegir qué ver. Las telenovelas nos hacen compartir una experiencia”.

Ha dado vida a una cantidad importante de personajes —entre cine y televisión—. En la telenovela “Guardián de mi vida” interpreta a la antagonista juvenil, lo que le ha permitido entender eso que hace tan memorable a un buen villano. “El villano nunca se considere a sí mismo el villano. Los personajes más interesantes son los que creen que tienen razón. Cuando entiendes por qué una persona hace algo, incluso cuando hace cosas terribles, se vuelve mucho más humana”.

Las actrices y los actores construyen sus personajes teniendo en cuenta varias visiones, desde la del director, hasta llegar a un entendimiento propio que les permita interpretar el papel de la mejor manera. Muchos profesionales sienten una presión bastante importante, especialmente cuando retoman la actuación después de otras interpretaciones bastante recordadas. “Intenté construirla desde sus necesidades, no desde sus errores. Creo que todos hemos hecho cosas de las que no nos sentimos orgullosos cuando tenemos miedo de perder algo o a alguien. Me interesaba encontrar esa parte humana en ella”.

La curiosidad es uno de los motores más importante del aprendizaje, es ese impulso que nos lleva a hacer preguntas, a explorar nuevas ideas, a investigar nuevas situaciones o prestar atención a aquello que despierta nuestro interés. Es el deseo natural de conocer, comprender o descubrir algo que no sabemos. “Cada vez estoy menos interesada en tener respuestas y más interesada en hacer mejores preguntas. Creo que la curiosidad ha sido el motor de todo lo que hago: actuar, escribir canciones, conocer personas e intentar entender el mundo un poco mejor”.