Fotoautomat abre la primera cabina fotográfica análoga de Latinoamérica

FOTOAUTOMAT LLEVA LA FOTOGRAFÍA ANALÓGICA A LAS CALLES DE MÉXICO

Fotoautomat abre un nuevo capítulo para la fotografía analógica en Latinoamérica con la llegada de la primera cabina fotográfica de este tipo a Ciudad de México. En una época en la que la mayoría de las imágenes se toman con un celular y terminan almacenadas en una galería digital, esta iniciativa nos invita a volver a una experiencia que durante décadas hizo parte de la vida cotidiana.

¿Dónde queda Fotoautomat México?

Fotoautomat abrió sus puertas en Sadi Carnot 98, colonia San Rafael, una de las zonas con mayor movimiento cultural de Ciudad de México. Desde ese espacio, la cabina busca convertirse en un lugar de encuentro para quienes disfrutan la fotografía, el diseño, la moda, la música y otras expresiones creativas.

Cada sesión tiene un costo de 175 pesos mexicanos e incluye una tira con cuatro fotografías en blanco y negro. El pago se realiza únicamente con tarjeta.

Si planeas visitarla, estos son sus horarios de atención:

  • Lunes a viernes: de 11:00 a. m. a 7:00 p. m.
  • Sábados: de 12:00 p. m. a 6:00 p. m.
Foto: Cortesía

¿Cuál es la historia de Fotoautomat?

La cabina que hoy recibe a los visitantes tiene una gran historia detrás. Todo comenzó cuando los creadores de Fotoautomat encontraron cabinas fotográficas durante un viaje por Nueva York y Florencia. Después de esa experiencia decidieron buscar una que pudiera volver a funcionar en México, una tarea que terminó llevándolos hasta Västervik, Suecia.

La máquina fue trasladada a Ciudad de México, pero el viaje dejó varios daños que obligaron a restaurarla casi por completo. Durante cinco meses el equipo trabajó en su mecanismo y recuperó el proceso químico original para devolverle su funcionamiento. Solo después de ese trabajo recibió el nombre de Lupita.

¿Cómo funciona Fotoautomat?

Fotoautomat trabaja con un sistema completamente análogo, por lo que las imágenes no pasan por programas de edición ni filtros digitales. Todo ocurre dentro de la cabina y el resultado final depende del proceso fotográfico tradicional.

Al terminar la sesión, la máquina entrega una tira de fotografías impresa. Cada imagen conserva pequeñas variaciones propias del revelado químico, lo que hace que ninguna sea exactamente igual a otra. Esa característica también explica por qué cada retrato tiene un aspecto diferente al de una fotografía tomada con un celular.

¿Por qué las cabinas fotográficas están de moda?

Durante años, la fotografía digital hizo que imprimir imágenes dejara de ser una costumbre. Hoy, estando tan saturados pasa lo contrario. Cada vez más personas vuelven a interesarse por objetos físicos que puedan conservar con el paso del tiempo, desde cámaras de rollo hasta fotografías instantáneas.

Por esa razón, el proyecto también quiere convertirse en un punto de encuentro para personas vinculadas con la moda, el arte, el diseño, la música y la cultura urbana, que sea una forma simple y diferente de crear recuerdos y devolverle espacio a un formato para los nostálgicos como yo que aman guardar sus recuerdos.