Eclipses en el arte: pinturas y obras que retrataron el fenómeno astronómico

LOS ECLIPSES EN EL ARTE: LAS OBRAS QUE CONVIRTIERON EL CIELO EN INSPIRACIÓN

Desde representaciones religiosas hasta pinturas inspiradas en eclipses reales, el fenómeno astronómico ha aparecido en el arte durante siglos. Estas son algunas de las obras que muestran cómo artistas de distintas épocas interpretaron el encuentro entre el Sol y la Luna.

Además de su valor científico, los eclipses han funcionado como símbolos de transformación, misterio y cambio en distintas culturas. Pintores como José de Ribera, Peter Paul Rubens, Cosmas Damian Asam y Alma Thomas encontraron en este fenómeno una forma de explorar la luz, la oscuridad y la percepción, dejando registros que hoy permiten observar cómo cada época interpretó el cielo desde su propia visión artística.

LOS ECLIPSES EN EL ARTE: LAS OBRAS QUE CONVIRTIERON EL CIELO EN INSPIRACIÓN

Un eclipse transforma temporalmente la relación entre la luz y la oscuridad. El Sol desaparece parcial o completamente detrás de la Luna, el cielo cambia de apariencia y durante unos minutos un fenómeno astronómico altera la percepción del paisaje. Esa combinación de ciencia, rareza y espectáculo ha convertido a los eclipses en una fuente de inspiración para artistas de distintas épocas y culturas. NASA señala que la presencia de eclipses en el arte se remonta a miles de años y representa uno de los puntos de encuentro entre la observación científica y la expresión artística. 

Desde petroglifos y manuscritos hasta pinturas religiosas, grabados y abstracción contemporánea, la representación del eclipse ha cambiado conforme también lo hizo la manera de entender el universo. En algunos casos aparece como un acontecimiento sobrenatural; en otros, como un fenómeno observable con precisión científica. Hoy, incluso las instituciones culturales continúan explorando su relación con la percepción visual y la historia del arte.

¿CÓMO SE HAN REPRESENTADO LOS ECLIPSES EN EL ARTE?

Durante siglos, representar un eclipse no significó necesariamente reproducir con exactitud lo que ocurría en el cielo. Su presencia podía tener una función simbólica, religiosa o narrativa. En el arte cristiano, por ejemplo, la oscuridad asociada con la crucifixión de Cristo generó numerosas representaciones del Sol y la Luna. En algunas obras aparecen ambos cuerpos celestes alrededor de la cruz como una forma de representar la dimensión cósmica del acontecimiento. El Museo Metropolitano de Arte incluso ha estudiado específicamente la representación del Sol, la Luna y un posible eclipse en The Crucifixion with the Virgin and Saint John, de Hendrick ter Brugghen, realizada hacia 1624-1625. 

Esta tradición también puede observarse en obras como Christ Crucified de José de Ribera y The Elevation of the Cross de Peter Paul Rubens, donde el fenómeno aparece integrado en escenas de la crucifixión. El Instituto Geográfico Nacional de España identifica estas pinturas como ejemplos relevantes de la representación de eclipses en la historia del arte. 

¿QUÉ ECLIPSES APARECEN EN LAS PINTURAS RELIGIOSAS?

Las escenas de la crucifixión son especialmente importantes para entender cómo los eclipses llegaron a la pintura europea. En estos casos, la oscuridad del cielo no funciona únicamente como un registro astronómico, sino como parte de la narrativa religiosa. Un ejemplo es Christ Crucified de José de Ribera, de 1643, donde el disco lunar aparece de manera translúcida y permite distinguir el Sol detrás. La representación no reproduce necesariamente el fenómeno desde una perspectiva científica, pero hace reconocible la idea de un eclipse y refuerza el dramatismo de la escena. 

Algo similar ocurre en The Elevation of the Cross de Peter Paul Rubens, pintada entre 1610 y 1611. En ella puede identificarse una representación estilizada del inicio de un eclipse solar. Estos ejemplos muestran cómo el fenómeno podía funcionar como recurso visual para modificar la iluminación y aumentar la intensidad de una escena. 

Fotos vía instagram @pmamtraveller_

¿CUÁL ES LA PINTURA DE UN ECLIPSE SOLAR MÁS REALISTA?

Una de las obras más interesantes es la realizada por Cosmas Damian Asam en 1735, considerada por algunos historiadores como una de las primeras representaciones realistas de un eclipse solar total. La pintura muestra a San Benito observando el fenómeno y representa elementos que pueden identificarse durante un eclipse total, como la corona solar y el llamado efecto de anillo de diamantes. La obra se encuentra en la abadía de Weltenburg, en Baviera, Alemania. NASA destaca precisamente esta pieza por la precisión con la que Asam representó el fenómeno. 

El cuadro resulta particularmente relevante porque muestra cómo la observación astronómica comenzó a influir directamente en la representación artística. El eclipse deja de ser solamente un símbolo y se convierte también en un fenómeno que el artista intenta registrar visualmente.

¿QUIÉN PINTÓ UN ECLIPSE EN VENECIA?

En el siglo XIX, el eclipse comenzó a aparecer también como protagonista de escenas urbanas y paisajísticas. Un ejemplo destacado es Ippolito Caffi, quien representó el eclipse solar observado en Venecia el 8 de julio de 1842.

En su obra, el fenómeno modifica la iluminación de la ciudad y convierte el paisaje veneciano en el escenario de un acontecimiento colectivo. La presencia de espectadores también resulta importante: el eclipse deja de ser únicamente un elemento en el cielo y se convierte en una experiencia compartida.

La obra es especialmente interesante porque pertenece a un momento en el que arte y observación científica comenzaron a acercarse cada vez más, mientras nuevas tecnologías permitían registrar estos acontecimientos de otras maneras.

¿CÓMO CAMBIÓ LA REPRESENTACIÓN DE LOS ECLIPSES CON LA FOTOGRAFÍA?

La llegada de la fotografía transformó la manera de documentar los eclipses. El 28 de julio de 1851, el daguerrotipista Johann Julius Friedrich Berkowski realizó la primera fotografía considerada exitosa de un eclipse solar total, durante un fenómeno visible desde Königsberg, entonces parte de Prusia. 

A partir de entonces, la representación del eclipse comenzó a dividirse entre el registro científico y la interpretación artística. La fotografía podía documentar la posición del Sol, la Luna y la corona, mientras que la pintura conservaba la posibilidad de interpretar la experiencia desde una perspectiva subjetiva.

Fotos vía instagram @pmamtraveller_

¿QUÉ ARTISTAS MODERNOS HAN REPRESENTADO ECLIPSES?

La fascinación por los eclipses no terminó con el desarrollo de la fotografía. En el arte moderno y contemporáneo, el fenómeno continuó siendo utilizado para explorar color, geometría, luz y percepción.

Uno de los ejemplos más claros es Alma Thomas, artista estadounidense que creó The Eclipse en 1970. La pintura pertenece a su serie Space y fue inspirada por el eclipse solar total del 7 de marzo de 1970, visible desde distintas zonas del este de Estados Unidos, incluida Washington D. C. 

Thomas utilizó un núcleo oscuro rodeado por anillos de color para representar la alineación entre la Luna y el Sol. La composición no busca reproducir literalmente el paisaje de un eclipse, sino traducir su estructura y energía a un lenguaje abstracto. La obra forma parte de la colección del Smithsonian American Art Museum. 

¿LOS ECLIPSES TAMBIÉN APARECEN EN EL ARTE INDÍGENA?

La representación de eclipses no pertenece exclusivamente a la tradición artística europea. Diversas culturas han documentado estos fenómenos mediante grabados, códices, murales y otros registros visuales. NASA señala que las culturas mesoamericanas, particularmente la maya, mantuvieron registros astronómicos detallados en jeroglíficos, cerámica, murales y códices. Estos documentos incluyen observaciones de eclipses y muestran la importancia que tenía la astronomía dentro de sus sistemas de conocimiento. 

También existen representaciones relacionadas con eclipses en el arte de pueblos indígenas de Norteamérica. En el Museo Nacional del Indígena Americano del Smithsonian, por ejemplo, se conserva The Eclipse, una obra de alrededor de 1940 realizada por el artista diné Beatien Yazz, con gouache sobre cartón. 

¿POR QUÉ LOS ECLIPSES HAN INSPIRADO TANTO AL ARTE?

Parte de su atractivo está en la contradicción que representa un eclipse: durante el día, la luz puede desaparecer temporalmente y el paisaje adquiere una apariencia distinta. Antes de que existiera una explicación científica accesible, este cambio podía interpretarse como una señal divina, un presagio o una alteración del orden natural.

Con el desarrollo de la astronomía, esa percepción cambió, pero el impacto visual permaneció. NASA explica que los eclipses continúan provocando una reacción emocional difícil de anticipar incluso cuando conocemos con precisión cuándo y dónde ocurrirán. Esa tensión entre conocimiento y asombro es precisamente lo que ha permitido que el eclipse permanezca como un motivo artístico vigente.

¿POR QUÉ LOS ECLIPSES SIGUEN PRESENTES EN EL ARTE CONTEMPORÁNEO?

La fascinación contemporánea por los eclipses demuestra que el fenómeno continúa funcionando como una herramienta para hablar de luz, transformación y percepción. En 2026, por ejemplo, el Museo del Prado desarrolló El Prado a la luz del eclipse, un proyecto audiovisual que utiliza inteligencia artificial y recursos gráficos para mostrar cómo cambiaría la iluminación de obras como Las meninas de Velázquez y El quitasol de Goya durante un eclipse. La iniciativa explora precisamente cómo una modificación de la luz puede alterar la manera en que percibimos una obra. 

La propuesta demuestra que, incluso siglos después de las primeras representaciones, el eclipse continúa planteando una pregunta esencial para el arte: ¿qué ocurre con una imagen cuando cambia la luz que la hace visible?

LOS ECLIPSES COMO ENCUENTRO ENTRE ARTE Y CIENCIA

La historia de los eclipses en el arte demuestra que observar el cielo también ha sido una forma de crear imágenes. Desde las representaciones religiosas hasta las pinturas de observación astronómica y la abstracción de Alma Thomas, cada época ha utilizado el fenómeno para expresar una idea distinta.

Hoy sabemos exactamente qué ocurre cuando la Luna se interpone entre la Tierra y el Sol, pero eso no ha reducido su capacidad de provocar asombro. Al contrario, la precisión científica permite observarlo desde otra perspectiva: como un acontecimiento en el que la astronomía, la historia y el arte vuelven a encontrarse.