Iván Amozurrutia habla de Mal de amores y su evolución como actor

IVÁN AMOZURRUTIA HABLA DE AMOR, DUELO Y NUEVOS RETOS EN ‘MAL DE AMORES’

Iván Amozurrutia atraviesa una nueva etapa profesional con ‘Mal de amores‘, la adaptación de la novela de Ángeles Mastretta en la que interpreta a Antonio Zabalza, un médico que vive en medio de la Revolución Mexicana. En entrevista, el actor habla sobre el desafío de interpretar a un personaje de época, su trabajo junto a sus compañeros de equipo y todo lo que este proyecto ha significado para su evolución actoral.

Pero ‘Mal de amores‘ llega en un año de importantes cambios para Amozurrutia también en el terreno personal. Tras casarse con Alina y enfrentar la pérdida de su padre, el actor reflexiona sobre el amor, el duelo, los nuevos retos profesionales y las experiencias que lo han llevado a aprender, como él mismo explica, a ‘navegar’ todo lo que viene, tanto para bien como para mal.

Créditos:
Director editorial: Gerard Angulo @gerardangulo
Fotografía, Sofia Ortiz @soffffiiia.
Realización, Vanessa Lopez @vanecl.
Grooming, Juan Peralta @juanperaltamakeup.
Asistente de moda, Daniela Mansilla @dani.bcns.

Primero que todo, ¿cómo estás? ¿Cómo han sido estos días para ti?

“Estos días han sido ajetreados, sin duda. Desde hace unas semanas terminé de grabar una serie en Colombia y luego empecé otra serie acá, en Ciudad de México, que se cruzó con la fecha de mi boda. Entonces también tuve una semanita para escaparme de las grabaciones para la boda, que ha sido, sin duda, uno de los días más felices de mi vida. Fue una boda pequeña, pero muy linda. Tuvimos una ceremonia civil y también una ceremonia maya que fue muy poderosa, todo rodeado de mi familia y de la familia de Alina”.

El actor asegura sentirse especialmente agradecido por esta etapa, marcada por nuevos proyectos profesionales y por momentos personales que le han permitido disfrutar de mucho amor, salud y trabajo.

Después de personajes contemporáneos como Gabriel en ‘El niñero’ ¿qué significó para ti entrar al universo de época de ‘Mal de amores’?

“Sin duda, fue un salto enorme en mi carrera, sobre todo porque ahorita estoy buscando este tipo de personajes. Entrar en el mundo de Mal de amores, basado en una novela de Ángeles Mastretta, hace que sea un proyecto con un valor muy especial para mí. Cuando haces época, todo es muy complicado: los vestuarios, los sets, el tipo de espacios donde puedes grabar. Por ejemplo, en las locaciones obviamente solo puedes grabar en lugares como el centro, en sitios muy coloniales, que todavía se vean antiguos”.

“A la vez, si la toma es más abierta, tienen que poner pantallas verdes o azules, que también usaron en Mal de amores, para que después, con efectos, pongan el fondo que debería ser, sin que se vea la ciudad o los postes de luz nuevos. Entonces eso conlleva un valor de producción muchísimo más grande que cuando yo me había visto en esa posición. Cuando llegué mi primer día al set, fue algo muy impresionante para mí. Entonces sí, creo que significó un gran paso en mi carrera”.

Tu carrera ha transitado por distintos géneros y personajes. ¿Sientes que ‘Mal de amores’ marca un momento particular en tu evolución como actor?

“Creo que Mal de amores me ayudó muchísimo a evolucionar como actor. El hecho de que sea de época afecta mucho la manera en la que te mueves, la manera como te expresas, la forma de pensar de esa época, la situación de la Revolución alrededor y también toda la riqueza que eso aportaba al sentir de tu personaje. Luego, específicamente como médico de inicios del siglo XX, está el tipo de conocimientos que puedes tener, de distintas ramas, pero también, hasta cierto punto, el tipo de instrumentos que utilizabas. Para mí también fue impresionante familiarizarme con toda la tecnología que existía hasta esa época. Entonces eso fue algo muy bonito y también todo un reto: adentrarme en la medicina de ese tiempo”.

Antonio es un personaje muy distinto a otros hombres que rodean a Emilia. ¿Cómo lo describirías y qué fue lo primero que te atrajo de él?

“Algo que me atrajo mucho de Antonio Zabalza era la manera en que se expresa, la manera en que habla, todo el conocimiento y la cultura que tiene. Obviamente es médico, pero también ha viajado por el mundo; es alguien que ha estudiado y que ha vivido mucho.

Ha estado empapado de distintas culturas, a pesar de que creció en Puebla. Luego estuvo en París, así que también conoce todo el mundo europeo y cómo la tecnología ahí tal vez está más avanzada. Algo que me encanta de Antonio es que decide regresar a Puebla porque siente que ahí se va a necesitar más su ayuda como médico, lo cual creo que es hermoso, porque también es como regresar a tu raíz y, a partir de ahí, seguir con esta vida”.

Para Amozurrutia, Zabalza no está interesado en el dinero ni en pertenecer a una familia acomodada, sino en encontrar una conexión verdadera. Por eso, su encuentro con Emilia resulta tan importante: ambos comparten una profunda pasión por la ciencia y la medicina, mientras que él también encuentra en ella y en su familia valores con los que se identifica.

¿Cómo fue trabajar bajo la dirección de Catalina Aguilar Mastretta y llevar a la pantalla una historia tan importante dentro de la literatura mexicana?

Trabajar con Cata fue un regalo, sobre todo porque ella es una de mis directoras favoritas. Y no es que sea mi directora favorita porque fuera tan fácil trabajar con ella. Tiene un canal de comunicación abierto todo el tiempo. En todas las escenas estaba afuera del set, ponía ahí sus monitores y siempre estaba pendiente. Quería hacernos sentir que ella estaba ahí para cualquier cosa. Entonces, si de repente, entre toma y toma, teníamos alguna duda, algo no había quedado claro o le queríamos proponer otra cosa, ella siempre estaba y siempre estaba dispuesta a escuchar. Así que la verdad es que fue una dicha y un goce enorme trabajar con Cata”.

“Llevar esta historia tan importante de la literatura mexicana fue otro regalo, porque es la primera vez que hago algo basado en una novela y tiene un peso enorme para mí. Cuando Cata nos contó a Renata y a mí que el póster de la serie sería también la imagen principal de la reimpresión del libro de Mal de amores, no me lo podía creer. Nuestras caras van a estar ahí, en el libro de Ángeles, y para mí es uno de los honores más grandes. Además, tener este acercamiento con Ángeles, que es una mujer divina y con una elocuencia hermosa, lo hace todavía más especial”.

Antonio es médico y, en medio de la Revolución, representa una figura que busca la paz. ¿Cómo trabajaste esa contradicción entre su deseo de ayudar y el contexto violento que lo rodea?

“Es un poco como ayudar desde donde él puede. En contraposición con Daniel, que quiere estar en la Revolución, siendo un revolucionario y luchando por los derechos, Zabalza cree que puede ayudar desde el lado de la medicina. Tiene la oportunidad de experimentar e investigar sobre los inicios de la investigación del cáncer, de las, como él las define, ‘células malas’. Él quiere ayudar y cree que sus conocimientos pueden ser importantes para hacerlo. Siempre busca esta oportunidad de ayudar y creo que eso también fue algo que me encantó del personaje”.

La relación entre Antonio y Emilia se construye desde la admiración y el respeto mutuo. ¿Cómo desarrollaste junto a Renata Vaca esa conexión en pantalla?

“Fue bastante sencillo construir esta relación con Renata, porque ella es una actriz súper dedicada. Obviamente tenía muy en claro lo importante que era Emilia como personaje, lo que significa como personaje femenino y todo lo que conlleva: todo lo que le pasa en la historia, cómo va de arriba para abajo, cómo vive la Revolución y cómo vive el querer ser una mujer médico. Creo que la familia Sauri es muy importante. Parecen ser de otra época, pero son muy adelantados; son personas muy cultas, muy leídas, les interesa mucho la situación social, la situación política y, a la vez, son seres humanos extraordinarios”.

“Renata es muy empática, es alguien que busca el mismo objetivo que todos queremos en un proyecto como este: que salga bien, que se cuente la historia y, además, que se cuente de la mejor manera. Y por eso nos hicimos amigos. Creo que eso también ayudó mucho al proceso de construir la relación entre Emilia y Zabalza. Siempre platicábamos mucho las escenas, teníamos muy claro lo que queríamos lograr y eso fue lo que siempre intentamos cuando decían ‘acción’”.

Emilia es una mujer adelantada a su tiempo, con una enorme necesidad de libertad. ¿Qué crees que encuentra Antonio en ella que lo hace enamorarse?

“Creo que justamente eso es algo que le atrae mucho de Emilia: que sea una mujer tan libre, que le importe tanto ayudar, que sea una mujer tan preparada y que sea tan entregada. Ama tanto su libertad que incluso llega a este nivel de preferir compartirla, digamos, con Daniel, a quedarse sin ella. Imagínate el amor que siento por ella, que sabe que es una mujer tan extraordinaria que prácticamente es casi imposible tenerla solo para él. Y, para esa época, y para la época actual también, es algo muy difícil de aceptar y muy difícil de entender”.

“Desde el punto de vista de Zabalza, encontró a la mujer con la que quiere estar toda su vida y lo tiene muy claro. Va a aceptar cualquier tipo de consecuencia que traiga estar con ella. Ve en ella algo tan adelantado a su época y algo tan especial que es inevitable para Zabalza. Quiere que esa sea su vida, quiere estar con ella y todo lo que él tenga para ofrecerle se lo va a dar. Él quiere empezar una vida juntos, vivir juntos en una casa e incluso poder trabajar juntos, pero siempre dejando que Emilia sea libre, porque sabe que, si le quita eso, le quitaría su esencia”.

Se que te casaste hace poco, ¿el matrimonio cambió tu perspectiva del amor o más bien la complementó?

“Es curioso, porque durante alguna etapa de mi vida el matrimonio no era algo que yo buscaba. La verdad, no me llamaba la atención. Y tampoco fue un matrimonio convencional. Tuvimos nuestra ceremonia civil, porque dentro de todo siempre está este trámite, digamos. Pero después tuvimos la opción de tener una ceremonia maya y fue muy bonito porque la chamana que nos tocó se llamaba Cristina, como mi mamá y como mi hermana, por lo cual también fue muy simbólico. Fue una ceremonia muy poderosa y significativa y justo como que definió mucho lo que para nosotros significaba casarnos”.

“Yo lo quería compartir con mi familia, quería que ese día también fuera un día muy especial para Alina y para mí. Esta acción de mirarnos a los ojos, tomarnos de las manos y darnos estas promesas de vida, de querer tener un futuro juntos y construir juntos. Eso fue lo que, sin duda, complementó mi visión del amor, porque sí me acuerdo de que por mucho tiempo no lo tenía muy claro y ese día para mí fue clarísimo. Yo creo en la energía y creo que también eso fue algo muy bonito de la boda, que energéticamente fue como algo mágico”.

El 2025 lo terminaste con la tercera temporada de ‘El Niñero’ y este 2026 con ‘Mal de amores’ ¿qué has aprendido de Iván en este año?

“Muchísimas cosas. A lo largo de grabar estos proyectos también pasan cosas en tu vida. Antes de empezar a grabar Mal de amores también fue la muerte de mi padre. Entonces, mi papá fue médico, así que interpretar también a un médico me conectó mucho con esa energía de mi papá. Pero, a la vez, también fue sanador. Estar trabajando con este equipo con el que tuve la suerte de trabajar fue muy sanador. A la vez, mi vida con Alina también; ella me acompañó durante todo el duelo”.

“He aprendido que también todo lo que yo me he propuesto y cómo, a veces, yo buscaba ciertas cosas y se me han dado. Ese poder de atracción también es muy poderoso y creo que es algo que he explorado mucho en mí y que seguiré explorando. Para seguir aprendiendo, para querer buscar nuevos personajes, para querer buscar experiencias de vida que me hagan sentir, que me hagan sentir cosas nuevas y que me llenen de ganas de seguir viviendo la vida”.

“Hay momentos que son muy buenos, pero, a la vez, tal vez a veces en lo personal no estás tan bien y necesitas tener más trabajo interno. Pero eso es un poco la vida. Es lo que he aprendido: que yo he sabido navegar todo lo que ha venido, tanto para bien como para mal, y saber que así es la vida, que en momentos nunca te deja de sorprender”.

Con nuevos proyectos en Netflix y una etapa personal marcada por su reciente matrimonio, Amozurrutia demuestra que este también es un momento de crecimiento y transformación. Su participación en Mal de amores no solo amplía su registro como actor, sino que confirma su búsqueda por personajes que le permitan asumir nuevos retos y seguir evolucionando.