Tim Curry: vida y legado del actor que interpretó a Pennywise y Frank-N-Furter

MUERE TIM CURRY, EL ACTOR QUE DIO VIDA A PENNYWISE Y AL DR. FRANK-N-FURTER, A LOS 80 AÑOS

El cine y el teatro pierden a una de sus figuras más camaleónicas. Tim Curry, el actor británico capaz de transitar sin esfuerzo entre el musical, el terror y la comedia, falleció a los 80 años en su casa de Los Ángeles. La noticia fue confirmada la noche del martes por su representante y amiga de años, Marcia Hurwitz, y trascendió públicamente el miércoles 26 de agosto a través de distintos medios estadounidenses.

De acuerdo con fuentes oficiales, los oficiales acudieron a su domicilio en Toluca Lake pasadas las once de la noche, y hasta el momento no se ha revelado una causa oficial de muerte, aunque las autoridades descartaron cualquier indicio de acto criminal. Su partida cierra una carrera de más de cinco décadas marcada por personajes tan extremos como memorables, capaces de convertir la villanía en una forma particular de arte.

¿Quién fue Tim Curry?

Timothy James Curry nació el 19 de abril de 1946 en Grappenhall, Cheshire, Inglaterra, hijo de un capellán metodista de la Marina Real y una secretaria escolar. Su infancia transcurrió de manera itinerante debido al trabajo de su padre, con estancias que incluyeron Hong Kong antes de establecerse en Plymouth. Tras la muerte de su padre por neumonía, cuando Curry tenía apenas doce años, la familia se mudó al sur de Londres. Ahí estudió en la Kingswood School, donde descubrió su talento como soprano infantil, y más tarde se graduó de la Universidad de Birmingham con un título combinado en Drama e Inglés.

De los escenarios de Londres al estrellato en Hollywood

Su carrera profesional despegó en 1968, cuando se integró al elenco original del musical Hair en el West End londinense, un proyecto donde conoció al dramaturgo Richard O’Brien. Esa relación resultaría decisiva pocos años después, en 1973, O’Brien lo invitó a audicionar para The Rocky Horror Show en el Royal Court Theatre, donde Curry originó el papel del Dr. Frank-N-Furter, personaje que lo acompañaría a Los Ángeles, Broadway y, finalmente, a la adaptación cinematográfica de 1975 que terminaría convirtiéndose en un fenómeno de culto.

Tras ese éxito, Curry construyó una carrera teatral sólida, con participaciones en Travesties, de Tom Stoppard, y en Amadeus, donde interpretó a Mozart en Broadway, papel que le valió una nominación al Tony —la primera de tres en su carrera—. A finales de los años setenta también incursionó en la música, lanzando varios álbumes de rock, antes de mudarse definitivamente a Los Ángeles hacia el final de esa década para enfocarse de lleno en el cine y la televisión.

Los papeles más importantes de Tim Curry

  • Dr. Frank-N-Furter en The Rocky Horror Picture Show
  • Pennywise en It
  • Héctor, el conserje en Mi pobre angelito 2

Dr. Frank-N-Furter: el papel que lo convirtió en ícono

Dr. Frank-N-Furter — The Rocky Horror Picture Show (1975) — Foto: 20th Century Fox

Ningún personaje definió tanto la carrera de Curry como el excéntrico científico transilvano de The Rocky Horror Picture Show. Con su combinación de sensualidad, humor y teatralidad desbordada, el actor construyó una figura que trascendió por completo la pantalla, convirtiéndose en un símbolo de las funciones de medianoche y en una de las actuaciones más influyentes dentro del cine de culto. Curry mismo llegó a interpretarlo en distintos formatos a lo largo de los años, incluyendo una participación posterior como el Criminólogo en la versión televisiva de 2016 de la historia.

Pennywise: el payaso que aterrorizó a una generación

Pennywise — It (1990) — Foto: Warner Bros. Television

Décadas antes de que Bill Skarsgård asumiera el rol en las adaptaciones cinematográficas recientes, fue Curry quien dio vida por primera vez a Pennywise en la miniserie de 1990 basada en la novela de Stephen King. Su interpretación, que combinaba un humor perturbador con una amenaza genuinamente inquietante, quedó grabada en la memoria de toda una generación de espectadores y sigue siendo considerada una referencia obligada dentro del género de terror televisivo.

Héctor, el conserje de Mi pobre angelito 2

Héctor — Mi pobre angelito 2: perdido en Nueva York (1992) — Foto: 20th Century Fox

Para un público completamente distinto, Curry quedó asociado a la comedia familiar gracias a su papel como el conserje del hotel Plaza en Mi pobre angelito 2: perdido en Nueva York (1992), donde compartió pantalla con Macaulay Culkin. Ese personaje, mucho más ligero que sus roles de villano tradicionales, confirmó la versatilidad de un actor capaz de moverse con la misma solvencia entre el terror, el musical y el cine familiar.

Una carrera marcada por la versatilidad y los villanos memorables

Más allá de sus papeles más recordados, Curry construyó una filmografía extensa que incluyó personajes como Rooster Hannigan en Annie (1982), Darkness en Legend (1985), Wadsworth en Clue (1985), el Cardenal Richelieu en The Three Musketeers (1993) y Long John Silver en Muppet Treasure Island (1996), además de un sinnúmero de trabajos como actor de voz que se extendieron hasta los últimos años de su carrera.

Sus últimos años marcados por la salud

En 2012, Curry sufrió un derrame cerebral que le provocó parálisis y lo obligó a utilizar silla de ruedas de manera permanente, un episodio que limitó considerablemente sus apariciones públicas durante la década siguiente. Pese a las secuelas, continuó trabajando principalmente en proyectos de doblaje y apariciones especiales, e incluso en septiembre de 2025 habló abiertamente sobre su condición durante una proyección especial de The Rocky Horror Picture Show. Ese mismo año publicó sus memorias, tituladas Vagabond. Meses antes de su muerte, se había anunciado además su participación en Stream 2: Sudden Death, secuela de la cinta de terror Stream, proyecto en el que se esperaba una aparición más amplia que la de la primera entrega.

Tim Curry deja una huella difícil de replicar, la de un actor capaz de convertir la villanía en espectáculo y de habitar personajes tan disímiles como un científico transilvano, un payaso demoníaco o un conserje entrañable, todos con el mismo nivel de convicción. Su legado, sostenido por décadas de teatro, cine, televisión y doblaje, seguirá vivo cada vez que alguien encienda las luces de una función de medianoche de Rocky Horror o vuelva a ver flotar un globo rojo en una alcantarilla.