Las 5 tendencias de Paris Fashion Week Primavera-Verano 2027

LAS 5 TENDENCIAS QUE NOS DEJA PARIS FASHION WEEK 2026: LO QUE VEREMOS EN LA PRIMAVERA-VERANO 2027

París cerró el mes de la moda con una semana intensa. Del 28 de septiembre al 6 de octubre, la capital francesa presentó cerca de setenta desfiles y más de treinta presentaciones de la temporada Primavera-Verano 2027, con el gran final de Nicolas Ghesquière en Louis Vuitton. Fue además una semana de aniversarios: Matthieu Blazy en Chanel, Pierpaolo Piccioli en Balenciaga, Jonathan Anderson en Dior y Jack McCollough y Lazaro Hernandez en Loewe cumplieron su primer año al frente de sus casas, y esta vez se sintió que ya hablaban con voz propia.

Después de varias temporadas de minimalismo y “lujo silencioso”, París confirmó el giro que ya se había visto en Nueva York: la moda vuelve a ser divertida, expresiva y un poco más atrevida. Estas son las cinco tendencias que más se repitieron en las pasarelas y que marcarán nuestros armarios dentro de seis meses.

FOTO: INSTAGRAM @parisfashionweek

1. Color sin miedo: naranja, rojo, cobalto y combinaciones “frutales”

Si algo dejó claro París es que el beige tomó vacaciones. El color más inesperado fue el naranja, que apareció en vestidos camiseros y faldas de Hermès, Chanel y Loewe, y en un traje de pantalón, chaqueta y guantes de Mugler, bajo la dirección de Miguel Castro Freitas. Pero la paleta fue mucho más amplia: amarillo limón, azul cobalto, rojo tomate y rosas intensos, mezclados sin pudor. En Givenchy, Sarah Burton resolvió la ecuación con un look en rosa pastel y magenta que se volvió referencia de cómo combinar tonos que, en teoría, chocan.

Más allá del naranja, otras casas apostaron por un solo color con mucha personalidad. Chanel presentó un tweed de estampado tigre en rojo y blanco, Louis Vuitton hizo del azul cobalto un protagonista, y compradores consultados por WWD destacaron el azul brillante de Tom Ford, el amarillo de Loewe y el rojo de Celine. La clave para llevarlo es dejar de pensar en tonos “a juego”: una camisa azul con pantalón amarillo, o un suéter rojo con una falda igual de saturada, funcionan precisamente porque contrastan. Si todavía no te animas a un look completo, un bolso, un zapato o una chaqueta en un color vivo hacen el trabajo.

2. Transparencias en capas y lencería a la vista

La transparencia siguió fuerte, pero con un tratamiento más ligero y veraniego. En lugar de un solo velo, los diseñadores apostaron por superponer piezas translúcidas para lograr un efecto aéreo. En Chanel, Blazy mostró ropa interior de punto jersey transparente cubierta con tops y faldas de punto abierto metalizado, una versión nueva del “naked dressing”. En el debut de la ganadora del Premio LVMH, Julie Kegels, aparecieron vestidos y faldas lenceros de organza iridiscente sobre piezas lisas e incluso medias estilizadas como si fueran pantalones. Dior trabajó con chiffon y capas etéreas, y Balenciaga exploró slips casi invisibles.

Con esa lógica, el sostén pasó de la ropa interior a la prenda exterior. Miu Miu combinó bralettes deportivos con capas técnicas y shorts diminutos, mientras que Balmain, Jean Paul Gaultier y Tom Ford apostaron por versiones más sensuales. En Ester Manas, el negro de aire “boudoir” y transparente fue la manera más directa de entrar en la tendencia. La fórmula más fácil de llevar es la de bra y falda, o dejar que una blusa translúcida suavice un saco estructurado.

3. Cinturones y hebillas XL

El accesorio de la temporada se llevó puesto en la cintura y tenía un tamaño difícil de ignorar. En Celine, Michael Rider abrió con vestidos largos negros y trajes minimalistas hasta que, en el sexto look, apareció un cinturón con una hebilla del tamaño de un plato. La lógica fue de contrastes: looks cargados y maximalistas ceñidos con simples cordones de cuero, y siluetas sobrias acompañadas de cinturones gigantes.

La hebilla se volvió protagonista en muchas más casas. Acne Studios y Christopher Esber mostraron versiones ornamentadas con aire renacentista y de inspiración western, Lanvin la llevó a los zapatos, Acne a las correas de los bolsos y Courrèges la usó en looks sueltos y abiertos. Valentino y Chanel también la incluyeron, y Givenchy ofreció una variante divertida con un cinturón en forma de polvera compacta. El efecto es una especie de nostalgia por un estilo más sencillo, pero con humor y mucho volumen.

4. Camisas, estética preppy y cuellos desordenados

La camisa, esa prenda que parecía no tener nada nuevo que decir, se volvió una de las ideas más repetidas. La camisa de rayas finas apareció en casi todos los desfiles importantes: Dior la mostró con cuellos asimétricos, metida en faldas florales con capas, Tom Ford la combinó con sacos de contraste y Givenchy, Carven, Ester Manas y Acne también la incorporaron. Para evitar que las rayas se vean demasiado marineras, funciona mezclarlas con color, como rosa o café.

A esa idea se sumó un aire universitario: tejidos de rombos en Acne Studios, polos de lujo en Dries Van Noten, chaquetas precisas en Chanel y conjuntos de cuadros en Miu Miu y Vivienne Westwood. Una de las sorpresas fue el saco a cuadros, o “chaqueta de profesor”, que mostraron Miu Miu (con faldas plisadas y jeans), Chanel (con falda del mismo tejido, como el clásico tailleur) y Dior. Para romper con la perfección, varias casas torcieron, invirtieron y fruncieron los cuellos, como Loewe, Julie Kegels, Maison Margiela y August Barron, un guiño a la elegancia despreocupada.

5. Zapatos protagonistas: pedrería, cuñas y mucho carácter

Si hubo una prueba de que la moda dejó atrás el minimalismo, fueron los zapatos. Saint Laurent, bajo la dirección de Anthony Vaccarello, presentó stilettos con broches y cadenas doradas, y metálicos que robaron miradas. Dior, August Barron, Dries Van Noten y Loewe mostraron sandalias adornadas, plataformas y zapatillas cubiertas de cristales y modelos con cascabeles. Jean Paul Gaultier lanzó su zapato “tulipán”, en forma de flor, y en París aparecieron también mules con listones, sandalias robustas y diseños escultóricos.

A esa fiebre decorativa se sumó el regreso de la cuña. Gracias a la reinvención que logró Chemena Kamali en Chloé, esta suela dejó de ser un recuerdo de vacaciones para convertirse en un accesorio deseable. Se vio en versiones escultóricas en Casablanca, Elie Saab y Victoria Beckham, y de cuero y madera en Vivienne Westwood, además de Chloé. La razón de su éxito es práctica y elegante a la vez: ofrece la altura de un tacón sin sacrificar comodidad.

París Fashion Week Primavera-Verano 2027 dejó una moda más libre y con menos miedo a destacar. Entre colores intensos, capas transparentes, hebillas enormes, camisas reinventadas y zapatos de fantasía, la temporada propone vestirse con humor y con ganas de jugar, sin renunciar a la elegancia francesa de siempre. Aunque algunas ideas son más teatrales que otras, todas tienen una versión fácil de llevar: un accesorio, una camisa o un toque de color bastan para entrar en la conversación.