Cassandra Sánchez Navarro, entrevista: El pelo rosa y su debut como productora

CASSANDRA SÁNCHEZ NAVARRO HABLA DE AMARTE, DEL PELO ROSA Y DE SU DEBUT COMO PRODUCTORA EJECUTIVA: “QUIERO AYUDAR A QUE LAS HISTORIAS EXISTAN”

Cassandra Sánchez Navarro se ha convertido en una de las actrices más taquilleras del cine mexicano reciente. Nieta de los productores teatrales Manolo y Fela Fábregas, ha construido una carrera propia que combina comedia y drama, con éxitos como Mesa de regalos, la película mexicana más taquillera de 2025, y reconocimientos por su papel en la serie Consuelo, de ViX, que le valió el Premio India Catalina y el Premio Aura. En 2025 también recibió el Entertainment Breakout Star Award de Glamour y fue elegida Celeb del Año por ELLE.

Ahora da un paso nuevo con Amarte, comedia romántica que llegó a los cines de México el 22 de octubre de 2026, donde comparte créditos con José María de Tavira y donde debuta como productora ejecutiva. La historia une a una actriz peculiar con Celestino, un hombre que vive con trastorno de identidad disociativo, y plantea una mirada distinta del amor. Para el papel, Cassandra se transformó con el cabello rosa. En esta entrevista habla del guion, de lo que aprendió sobre las relaciones, del éxito comercial, del riesgo artístico y de lo que significa producir una película desde dentro.

Fotografía: Mauricio Sánchez @losquien / Make up: Gigi Ponce @gigiiponce / Hair: Javier Díaz @javierdiaz_hairstyle / Stylist: Venus Fabricatore @venusfabbricatore

¿Qué fue lo primero que amaste de Amarte cuando leíste el guion?

Su honestidad. Me gustan las historias que no pretenden darnos respuestas, sino que nos hacen cuestionarnos cosas. Y creo que Amarte tiene mucho de eso.

El amor es probablemente uno de los temas más explorados en el cine, pero también uno de los más difíciles de entender. Me enamoró la posibilidad de contar una historia que no idealiza las relaciones humanas, que se atreve a mostrar sus contradicciones y que nos recuerda que amar no siempre significa saber cómo hacerlo.

Me gustan los personajes imperfectos, porque creo que ahí es donde realmente podemos reconocernos.

La película propone una historia de amor que se aleja de los romances convencionales. ¿Qué te hizo reflexionar sobre las relaciones humanas al terminar de rodar este proyecto?

Que el amor, por sí solo, no siempre es suficiente.

Creo que crecemos con una idea muy romántica de lo que significa amar. Nos enseñan a luchar por el amor, a sacrificar cosas por él, a pensar que si dos personas se aman, todo lo demás se puede resolver. Pero con los años he entendido que el amor también necesita respeto, admiración, libertad y, sobre todo, voluntad.

Esta película me hizo reflexionar mucho sobre la diferencia entre amar a alguien y saber construir una relación con esa persona.

También creo que hay algo profundamente valiente en aceptar que no todas las historias de amor están destinadas a durar para siempre. Algunas llegan para transformarnos, para enseñarnos algo de nosotros mismos y después tomar otro camino.

A veces el acto de amor más grande no es quedarse, sino saber cuándo soltar.

¿Qué tan lejos está este personaje de Cassandra? ¿Qué tienen en común y en qué son completamente opuestas?

Creo que todos los personajes que interpretamos tienen algo de nosotros, aunque a veces nos cueste reconocerlo.

Me gusta pensar que compartimos esa necesidad de sentir intensamente, de vivir las cosas con pasión y de buscar respuestas, incluso cuando no son las que queremos escuchar.

Pero también hay decisiones que toma mi personaje que Cassandra probablemente no tomaría. Y eso es justamente lo que más disfruto de actuar: tener la oportunidad de habitar otras realidades sin juzgarlas.

Como actriz, mi trabajo no es decidir si mi personaje tiene razón o está equivocada. Mi trabajo es entender por qué hace lo que hace.

Y algo que he aprendido con los años es que cuanto menos juzgas a tus personajes, más profundamente puedes entender a las personas.

El pelo rosa es uno de los elementos más llamativos de tu personaje. ¿Cambia algo en una actriz cuando se mira al espejo y ve a alguien completamente diferente?

¡Absolutamente! Y es una de mis partes favoritas de esta profesión.

Hay algo muy liberador en mirarte al espejo y dejar de reconocerte por un momento. El vestuario, el maquillaje, el pelo y hasta la manera en la que caminas son herramientas que te ayudan a construir otra identidad.

El pelo rosa fue una forma de alejarme visualmente de Cassandra y acercarme al universo de mi personaje.

A veces un cambio físico te da permiso de explorar partes de ti que normalmente mantienes escondidas.

Y también me encanta pensar que, aunque por fuera podemos vernos completamente diferentes, por dentro seguimos compartiendo las mismas emociones humanas.

Fotografía: Mauricio Sánchez @losquien / Make up: Gigi Ponce @gigiiponce / Hair: Javier Díaz @javierdiaz_hairstyle / Stylist: Venus Fabricatore @venusfabbricatore

Cindy la Regia y Mesa de regalos se convirtieron en grandes éxitos de taquilla. ¿Qué has entendido sobre el público mexicano a partir de protagonizar historias tan exitosas?

Que el público mexicano es extraordinariamente generoso, pero también muy inteligente.

Creo que durante mucho tiempo se subestimó lo que el público quería ver. Estas películas me han demostrado que tenemos ganas de encontrarnos en nuestras propias historias, de reconocer nuestras contradicciones, de reírnos de nosotros mismos y de ver personajes con los que podamos identificarnos.

Algo que me emociona muchísimo es que el público mexicano está dispuesto a acompañar historias locales cuando siente que están contadas con autenticidad.

Y para mí eso representa una enorme responsabilidad.

No creo que exista una fórmula para el éxito. Si existiera, todos la estaríamos utilizando. Pero sí creo que hay algo que nunca pasa de moda: contar buenas historias y hacerlo desde un lugar genuino.

El público puede olvidar una escena, pero difícilmente olvida cómo lo hiciste sentir.

¿Sientes que el éxito comercial te ha dado mayor libertad para elegir proyectos o también ha elevado las expectativas sobre lo que debes hacer después?

Las dos cosas.

Ser parte de películas que han conectado con tanta gente es un privilegio enorme. Me ha abierto puertas, me ha dado oportunidades y, sobre todo, me ha permitido seguir haciendo lo que más amo.

Pero también viene acompañado de expectativas. Y creo que uno de los mayores retos de esta profesión es aprender a no tomar decisiones desde el miedo.

El miedo a que la siguiente película no funcione, a decepcionar, a equivocarte o a no cumplir con lo que los demás esperan de ti.

He intentado recordarme constantemente por qué empecé a actuar. No fue para perseguir números ni resultados, sino porque me apasiona contar historias.

No quiero que el éxito se convierta en una jaula de oro. Quiero que sea una puerta hacia nuevas posibilidades.

¿Cómo conviven en ti las ganas de hacer una película que disfrute muchísima gente y la necesidad de asumir riesgos artísticos?

Creo que no tendrían por qué estar peleadas.

A veces existe esta idea de que el cine comercial y el cine artístico pertenecen a mundos completamente diferentes, y yo no estoy de acuerdo.

Una película puede entretener, hacer reír, llenar salas y al mismo tiempo tener profundidad, sensibilidad y una propuesta artística interesante.

A mí me interesa encontrar ese equilibrio.

Quiero seguir haciendo películas que conecten con muchísimas personas, pero también quiero personajes que me incomoden, que me obliguen a investigar, a transformarme y a descubrir cosas nuevas de mí como actriz.

Me parece peligroso instalarse demasiado tiempo en un lugar cómodo.

Y si algo tengo claro es que prefiero equivocarme intentando algo nuevo que pasarme la vida repitiendo algo que ya sé hacer.

Con Amarte comienzas una nueva etapa como productora ejecutiva. ¿Qué te llevó a querer participar en una película más allá de tu trabajo frente a la cámara?

La curiosidad, pero también las ganas de tener una voz más activa en las historias que contamos. Llevo muchos años trabajando frente a la cámara y he tenido la fortuna de colaborar con personas extraordinarias. Pero con el tiempo empecé a sentir la necesidad de involucrarme más profundamente en el proceso creativo.

Como actriz, llegas a un proyecto cuando muchas de las decisiones importantes ya están tomadas. Como productora, tienes la posibilidad de participar desde otro lugar, de hacer preguntas diferentes y de contribuir a que una historia encuentre su camino.

También hay algo que me emociona mucho de esta nueva etapa: dejar de esperar a que lleguen las oportunidades y empezar a construirlas.

No quiero limitarme a interpretar personajes interesantes. También quiero ayudar a que existan.

Fotografía: Mauricio Sánchez @losquien / Make up: Gigi Ponce @gigiiponce / Hair: Javier Díaz @javierdiaz_hairstyle / Stylist: Venus Fabricatore @venusfabbricatore

¿Qué descubriste sobre el proceso de hacer cine desde el lado de productora ejecutiva que no habías dimensionado como actriz?La cantidad de decisiones, conversaciones y esfuerzos invisibles que se necesitan para que una película exista.

Como actriz, aunque eres consciente del trabajo colectivo, tu atención está puesta principalmente en construir un personaje y contar su historia.

Desde la producción empiezas a entender el proyecto como un organismo completo. Cada decisión tiene consecuencias creativas, humanas, económicas y logísticas.

También me hizo valorar todavía más a todas las personas que trabajan detrás de una película.

El cine es un ejercicio profundamente colectivo. Y creo que esta experiencia me ha enseñado a mirar mi profesión con una perspectiva mucho más amplia.

Entendí que producir no es solamente hacer que una película suceda, sino también cuidar la manera en la que sucede.

¿Hubo alguna decisión en la que tu mirada como productora entrara en conflicto con tu instinto como actriz?

Más que hablar de un conflicto específico, creo que uno de los aprendizajes más interesantes ha sido entender que ambas miradas tienen prioridades distintas.

Como actriz, naturalmente quieres proteger a tu personaje, explorar sus emociones y encontrar todos los matices posibles.

Como productora, tienes que aprender a mirar la película en su totalidad y entender que no todas las decisiones pueden girar alrededor de un solo personaje.

Es un ejercicio de generosidad y también de desapego.

Creo que lo más interesante ha sido descubrir que estas dos facetas no necesariamente compiten entre sí. Al contrario, pueden complementarse muchísimo.

La actriz me ayuda a no perder de vista la sensibilidad de la historia, y la productora me recuerda que estoy al servicio de algo mucho más grande que mi personaje.

¿Qué historias te interesa impulsar ahora que empiezas a tener voz en esa parte del proceso?

Historias que tengan algo que decir.

Me interesan muchísimo los personajes femeninos complejos. Mujeres que no necesariamente sean ejemplares, perfectas o fáciles de querer. Mujeres contradictorias, ambiciosas, vulnerables, fuertes, equivocadas. Mujeres reales.

Creo que todavía tenemos mucho por explorar en la manera en la que representamos a las mujeres en el cine.

También me interesa contar historias profundamente mexicanas que puedan conectar con personas de cualquier parte del mundo.

Tenemos una riqueza cultural, emocional y narrativa extraordinaria, y me entusiasma pensar en todo lo que todavía podemos contar.

Quiero impulsar proyectos que entretengan, pero que también provoquen conversaciones, que nos hagan cuestionarnos cosas y que permanezcan con nosotros después de salir de la sala.

Y, sobre todo, quiero seguir aprendiendo.

Porque si hay algo que me emociona de esta nueva etapa es darme cuenta de que, después de tantos años en esta profesión, todavía siento que apenas estoy empezando.

¿Quién es Cassandra Sánchez Navarro?

Cassandra Sánchez Navarro es una actriz mexicana nacida en la Ciudad de México el 3 de julio de 1991. Pertenece a una familia con una larga tradición artística. es hija de la actriz Mónica Sánchez Navarro, sobrina del actor Rafael Sánchez Navarro y nieta de los productores y actores Manolo y Fela Fábregas. Estudió actuación y dramaturgia en el Centro de Educación Artística de Televisa y comenzó su carrera en 2012. Hoy es una de las protagonistas más taquilleras del cine mexicano reciente y con Amarte debuta como productora ejecutiva.

¿Por qué proyectos se hizo famosa Cassandra Sánchez Navarro?

Su primer gran papel fue Chelito Durán en la telenovela Corona de lágrimas, que la dio a conocer al público. Después interpretó a la villana Flavia en Quiero amarte y trabajó en producciones como La bella y las bestias y Esta es Silvia Pinal. En cine se consolidó con Cindy la Regia y, sobre todo, con Mesa de regalos, la película mexicana más taquillera de 2025, con 136.6 millones de pesos. Su papel protagónico en la serie Consuelo, de ViX, le valió el Premio India Catalina a Mejor Actriz en una Serie Iberoamericana de Ficción y el Premio Aura a Mejor Actuación en Serie de Comedia. En 2025 también recibió el Entertainment Breakout Star Award de Glamour y fue nombrada Celeb del Año por ELLE.

Fotografía: Mauricio Sánchez @losquien
Make up: Gigi Ponce @gigiiponce
Hair: Javier Díaz @javierdiaz_hairstyle
Stylist: Venus Fabricatore @venusfabbricatore