Pamela Almanza reflexiona sobre el éxito, la ansiedad y su evolución como actriz

PAMELA ALMANZA Y LA HUMANIDAD DE LOS PERSONAJES IMPERFECTOS

La carrera de Pamela Almanza se ha construido lejos de la fantasía de que el éxito ocurre de un día para otro. Hoy entiende que permanecer puede ser uno de los actos más valientes, que equivocarse también construye personajes memorables y que madurar quizá no sea dejar atrás la intensidad, sino finalmente saber dónde ponerla.

Por Emilio Gala

Créditos:
Director editorial: @gerardangulo
Realización: @vanecl.__
Fotografía: @danielnuhar
Asistente de fotografía: Yunuen Zempoaltecatl
MUA: @juanperaltamakeup
Asistente de moda: @dani.bcns
Producción: @melisadupe
Entrevista: @e.gala_

Hay algo particularmente honesto en la manera en que Pamela Almanza habla de su carrera. No intenta romantizar una profesión construida alrededor de la incertidumbre ni convertir cada dificultad en una historia perfecta de superación.

Cuando piensa en la decisión más valiente que ha tomado por la actriz que quiere ser en el futuro, Pamela habla de algo aparentemente más sencillo y, quizá, mucho más difícil: quedarse. “La decisión más valiente ha sido permanecer en la carrera. Permanecer cuando a veces no hay tanto trabajo, permanecer a pesar del rechazo constante, que puede ser brutal; intentar no dudar de una misma cuando le dan el papel a alguien más o, incluso con esa duda, seguir haciendo castings”.

Esa misma búsqueda aparece en los personajes que hoy le interesan. Pamela no quiere mujeres construidas para ser admiradas constantemente; quiere aquellas que se equivocan. “No existe la perfección de todas formas. Explorar el error creo que trae muchísima riqueza y, en el mejor de los casos, espejos. Esos son personajes reales, llenos de humanidad, y esa es la única forma de verdaderamente conectar”.

Para Pamela, esa imperfección cobra todavía más importancia cuando se habla de representación femenina. Reconoce que las mujeres continúan enfrentándose a un escrutinio particular, pero también identifica una nueva complejidad: el miedo a permitir que un personaje femenino se equivoque. “Las mujeres siguen siendo juzgadas con más dureza en general. En estos tiempos me parece que existe cierta sobrecorrección en la forma en que a veces se representa a las mujeres en pantalla y se nos olvida que son humanas”.

Con mayor visibilidad también aparecen nuevas expectativas. Y si desde fuera protagonizar puede parecer la recompensa después de años de insistencia, desde dentro Pamela descubre otra realidad: llegar a un lugar también implica aprender a sostenerse en él. “Estoy aprendiendo que tengo que tener la suficiente capacidad y una red de apoyo para no perder mi esencia. Quiero que lo que me sostenga en ese lugar responda a quién soy yo y no solamente a las expectativas que puedan crearse sobre mí”.

Si su trayectoria fuera una película, Pamela ya sabe cómo llamaría al capítulo que está viviendo: “Sí estoy ansiosa, pero ya no tanto”. El título tiene humor, pero detrás existe una transformación mucho más profunda.“La gente que no me conoce puede pensar que soy una cabra desbocada, y la verdad es que entiendo por qué. Pero he mejorado muchísimo. Aunque no lo parezca, hoy me tomo las cosas con más ligereza”.

Y quizá esa sea la versión más interesante de Pamela Almanza hasta ahora: una mujer que no pretende abandonar aquello que la hace intensa o apasionada, sino aprender a dirigirlo. “No es que haya dejado de ser apasionada, pero ahora sé mejor dónde poner mi energía y dónde soltar. Y eso, para mí, ha sido enorme. Sigo siendo yo, solo que con un poco más de perspectiva”.