La Marisquería, lo nuevo del Mandarin Oriental Ritz Madrid

LA MARISQUERÍA, LA NUEVA EXPERIENCIA GASTRONÓMICA DEL MANDARIN ORIENTAL RITZ MADRID


La Marisquería Mandarin Oriental Ritz Madrid es el nuevo concepto de lujo culinario que celebra los sabores del mar bajo


Madrid acaba de sumar un nuevo hotspot a su mapa culinario, y no es uno cualquiera. La Marisquería Mandarin Oriental Ritz Madrid no solo redefine lo que significa comer mariscos en la capital, sino que lo eleva a una experiencia que es parte joya, parte ritual, parte viaje sensorial. Bajo la cúpula de cristal del icónico Palm Court, esta nueva propuesta del hotel más legendario de la ciudad no busca impresionar: lo hace. Dirigida por el chef Quique Dacosta y ejecutada por Thomas Stork, La Marisquería mezcla lo mejor del mar con la estética, el tempo y la atención al detalle que solo un lugar como el Ritz puede ofrecer.

UN RITUAL CLÁSICO

No es un restaurante nuevo, es una escena. Cubiertos de plata, pinzas, tijeras, copas altas y platillos fríos que parecen esculturas. La carta celebra los sabores del mar con técnica, pero sin complicaciones. Se trata de respetar la materia prima y ponerla en el centro, en una atmósfera que equilibra la sofisticación con la comodidad absoluta.

PALM COURT, REINVENTADO PARA LA MARISQUERÍA

El Champagne Bar, que ahora alberga La Marisquería Mandarin Oriental Ritz Madrid, es una cápsula de historia envuelta en luz natural. Bajo la emblemática cúpula de cristal de Palm Court, el nuevo espacio se transforma en un salón marino, con un diseño íntimo que no interfiere con la majestuosidad del lugar. El contraste entre la arquitectura Belle Époque y el servicio genera una atmósfera que no existe en ningún otro sitio de la ciudad. 

UNA DIRECCIÓN GASTRONÓMICA DE PRECISIÓN

La visión es clara: hacer de La Marisquería Mandarin Oriental Ritz Madrid un templo del mar dentro de un hotel que ya es leyenda. Con Quique Dacosta como director gastronómico —y el respaldo de sus múltiples estrellas Michelin— y Thomas Stork al mando en cocina, la propuesta se afina con exactitud. Hay una idea de lujo relajado que atraviesa cada platillo, cada gesto, cada puesta en mesa. No es solo técnica: es sensibilidad, dominio del tiempo, respeto por el producto.