Fabiola habla de su faceta como compositora: entre actuación y música

FABIOLA GUAJARDO: DE LA ACTUACIÓN A LA COMPOSICIÓN, UNA FACETA MÁS ÍNTIMA

Conocida por años como una de las actrices más versátiles en pantalla, Fabiola Guajardo atraviesa ahora una etapa completamente distinta en su carrera, la de compositora. Después de interpretar durante años emociones escritas por otros, decidió aventurarse a poner en palabras las suyas propias, un proceso que describe como terapéutico, revelador y, en muchos sentidos, profundamente vulnerable.

En esta conversación, Fabiola habla sobre cómo nació esa necesidad de escribir, la diferencia entre desahogarse y sanar a través de una canción, y qué tan expuesta se siente al mostrar esta nueva faceta frente a un público que hasta ahora solo la conocía como actriz.

Tú llevas muchos años interpretando emociones escritas por otros. ¿Qué cambió dentro de ti cuando empezaste a poner tus propias emociones en palabras?

Desde muy niña yo he batallado con sacar mis sentimientos, porque no sé si es como personalidad, si es por regia o lo que sea, como que siempre me he mostrado la fuerte, la dura. Y como tú bien lo dices que me encantó, siempre he interpretado sentimientos escritos por alguien más. Cuando yo empecé a escribir fue por una necesidad que yo tenía de empezar en la música, una inquietud más que necesidad, de empezar en la música. Y la vida me fue presentando personas que me fueron encaminando a esto, que una de ellas me dijo, tienes que empezar a escribir lo que quieres decir. Y como que al principio no entendía y decía, pero es que yo no sé hacerlo. No, pero hay gente que te puede guiar y puede estar contigo en el proceso. Y dije, me encanta la idea, quiero aprender. Y la primera sesión que tuve fue así, fue literal una charla entre amigas, porque digo, fue una sesión, pero nos quedamos horas escribiendo por lo mismo que yo empecé diciendo, yo batallo mucho para sacar mis emociones. Y ella me fue guiando a platícalas. Nadie va a saber que son tus emociones. Generalmente, malamente cantas las canciones y cuando te interesas muchísimo es cuando empiezas a buscar quién escribió. Yo, por ejemplo, ahorita yo ya busco una canción, escucho una canción y es quién escribió esta joya, ¿sabes? Y entonces como que ahí me fui relajando un poco y empecé a escribir y el proceso empezó a gustarle a mis amigas, a mis compañeras coautoras y fue muy satisfactorio el resultado.

FOTO CORTESÍA

¿Recuerdas cuál fue, en esta sesión de amigas, la primera emoción que sentiste que necesitabas convertir en una canción?

Fue muy raro, porque la primera canción que yo tengo fue como escrita al futuro, que se volvió un presente, que ahorita ya es mi pasado. Como que si lo estuviera llamando, me imaginaba cómo iban a pasar las cosas, lo voy a decir tal cual, entre mi exnovio y yo, y así fue como pasó. La primera canción que yo escribí fue eso.

¿Crees que haya sido como un sexto sentido, una manera de manifestar estas emociones y plasmarlas en una canción?

No lo sé, ya después me di cuenta que lo que había escrito, con el pasar de los años, en qué momento se me ocurrió esto, pero también era como una muerte anunciada. Una relación divina, hermosa, pero ya estaba como anunciado un poco.

¿Cómo decides qué partes de tu vida personal o muy íntimas estás dispuesta a convertir en arte, en canciones, y qué partes prefieres conservar solo para ti?

Ahora que descubro la fórmula, como mi coautora me lo dijo aquella vez, la primera vez que compuse, es nadie va a saber que tú compusiste, y o también nadie va a saber que es una vivencia tuya hasta que tú lo digas, porque generalmente también componemos desde el imaginario. Entonces hoy en día yo utilizo la herramienta de la composición para desnudar el alma y decir todo lo que quiero decir. Total, tú qué vas a saber si lo viví o no, si lo imaginé o no. Entonces es muy satisfactorio y es como un desahogo, es como una terapia.

Tienes estas dos versiones: una gran actriz acostumbrada a evitar personajes, pero ahora una compositora que hace todo lo contrario, porque ahora tú eres la versión más expuesta. ¿Cuál de estas dos versiones de Fabiola te hace sentir más vulnerable?

Creo que cada una tiene su parte, porque al final del día cuando compones es tu letra a través de tu lápiz papel y escondes un poco, es un poco incógnito el dar la cara. Pero cuando tú, que es un proceso bellísimo, como ya te lo conté, pero cuando estoy actuando sí son sentimientos no robados ni prestados, sino encontrados para darle al personaje, pero pues soy yo la que da la cara. Entonces creo que las dos tienen un poco de exposición.

¿Qué es más difícil, al ser emociones muy fuertes, escribir sobre amor o escribir sobre desamor?

Yo creo que el desamor. O sea, sí me he llegado yo a cachar en emociones muy fuertes donde no pensé sentir ciertas cosas deseándole a alguien, pero también entiendes que un poco, así como los textos, hay más drama, lo dramatizas un poco más. Entonces también lo llevas a eso.

Existe una diferencia entre desahogarte y sanar en una canción. ¿Cuál es ese proceso o cómo haces para equilibrar esas dos cosas?

Hay una canción que compuse ya hace como dos años, que cuando la estaba haciendo era lágrima tras lágrima, tras lágrima, tras lágrima. Llegó un momento en donde la cantaba y hoy en día siento como un alivio de haber puesto las palabras correctas en una canción. Y la música es hermosa. Aunque no tenga letra y aunque tú no la hayas escrito, te sana. Es como, no sé, no lo podría expresar, pero yo sé que me entiendes. Y yo siempre he sido muy musical en ese sentido. Y siempre utilizo la música para todo. Yo creo que por eso es mi conexión tan fuerte hoy en día con el tema de la composición. En esta canción yo sentí un proceso de sanación increíble. Fue como, es que necesitaba encontrar esto para yo ya estar como mejor. Entonces sí he encontrado un proceso de sanación fuerte.

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¿Tienes alguna canción o alguna frase en particular que tengas así tatuada de ti misma, que sientas que te rompe o que te sana?

Hay una canción que se llama Dolor y Amor. Creo que toda la canción en sí, esa me tiene como toda.

Ahora el público te conoce como Fabiola, la multitask en personajes, porque te hemos visto en nuestras pantallas, en nuestras casas, en todos lados. ¿Qué crees que descubrirían de ti cuando empiecen a conocer realmente a la Fabiola compositora?

Yo creo que es, al final del día estamos haciendo arte. Y eso es una ampliación de un arte más personal, no los sentimientos prestados de un texto ajeno. Yo creo que todo eso que no me atrevo a decir, porque siempre he sido así desde muy chica, y que no me atrevo a contar, porque también siento y soy muy fiel de que hay cosas que se quedan con uno, digo bueno, tus cercanos o así, se ven plasmados en este arte, para mí el componer. Que yo lo veo como mi lado B. No dejo y jamás soltaría mi lado A, que es la actuación, pero este lado B me ha llenado de mucha emoción, satisfacciones. Yo disfruto mucho las sesiones.

¿Hay alguna historia que te gustaría contar o alguna emoción que aún no has plasmado?

Yo creo que muchas. A ver, tengo pocas canciones colocadas, y compuestas tengo, no sé, como 50. Pero yo creo que siempre hay como nuevas cosas por contar, por descubrir. Y mientras vas viviendo, vas encontrando nuevas aventuras. Yo creo que sí hay muchas cosas que faltan por contar.

Detrás de la actriz que el público ha visto durante años en pantalla existe una compositora que apenas comienza a mostrarse, y que encontró en la escritura una forma distinta de sanar, desahogarse y decir aquello que rara vez se atreve a expresar de otra manera. Con más de cincuenta canciones ya escritas y solo una fracción de ellas colocadas, Fabiola deja claro que esta faceta, aunque más íntima y vulnerable, llegó para quedarse junto a su carrera como actriz, sin reemplazarla, pero sumando una dimensión completamente nueva a su historia.