Qué era el Fantasy Bra de Victoria's Secret y por qué era tan famoso

¿QUÉ ERA EL FANTASY BRA DE VICTORIA’S SECRET?

Durante más de dos décadas, hubo un solo objeto capaz de robarse por completo la atención del desfile más comentado de la industria de la lencería: el Fantasy Bra de Victoria’s Secret. No era simplemente un sujetador. Era una pieza de alta joyería hecha a mano, cubierta de diamantes, rubíes y zafiros, valuada en millones de dólares, y reservada exclusivamente para una de las «ángeles» más reconocidas de la marca cada temporada.

Desde su debut en 1996, el Fantasy Bra se convirtió en el verdadero punto culminante del Victoria’s Secret Fashion Show, un evento que durante años dominó la conversación pública gracias a esta mezcla particular de lujo extremo, espectáculo televisivo y estrategia de marketing. Pero, ¿qué fue realmente esta pieza, por qué generó tanto interés durante tanto tiempo, y qué pasó con ella?

¿Qué era exactamente el Fantasy Bra?

El Fantasy Bra era una pieza de lencería única, confeccionada a mano por joyeros de alto perfil, engastada con piedras preciosas reales: diamantes, zafiros, rubíes y esmeraldas, montados sobre oro y platino. Cada ejemplar podía tomar cientos de horas de trabajo artesanal para completarse, y su valor oscilaba entre el millón de dólares y cifras que superaron los quince millones. Más que una prenda funcional, funcionaba casi como una escultura portátil, diseñada para exhibirse una sola vez sobre la pasarela.

El origen: 1996 y el Million Dollar Miracle Bra

La primera pieza de la historia fue el «Million Dollar Miracle Bra», diseñado por Alan Necke para Harry Winston, con 1,188 gemas brasileñas que sumaban 72 quilates, modelado por Claudia Schiffer. Curiosamente, aquella primera pieza no se presentó directamente en la pasarela: se mostró únicamente en catálogos y espectaculares publicitarios, aunque sentó las bases de lo que se convertiría en una tradición anual. A partir de entonces, cada año un diseñador de joyería reconocido —entre ellos Harry Winston, Mouawad y Susan Rosen— creaba una pieza completamente nueva para la temporada, que una modelo «ángel» distinta estrenaba sobre la pasarela.

Las piezas más costosas de la historia

A lo largo de los años, varias versiones del Fantasy Bra rompieron récords de valor. Gisele Bündchen lució en 2000 el Red Hot Fantasy Bra, valuado en 15 millones de dólares, una cifra que durante años lo mantuvo como la pieza de lencería más cara jamás fabricada, según el Libro Guinness de los Récords. En 2006, Karolína Kurková modeló el Hearts On Fire Diamond Fantasy Bra, valuado en 6.5 millones de dólares. Más adelante, en 2013, Candice Swanepoel estrenó una pieza diseñada por Mouawad con más de 4,200 piedras —entre rubíes, diamantes y zafiros amarillos— que sumaba más de 3,000 quilates en total, consolidándose como una de las versiones más elaboradas de toda la historia del Fantasy Bra.

Más que una prenda: una estrategia de marca perfeccionada

El verdadero éxito del Fantasy Bra nunca dependió únicamente de su valor material. Victoria’s Secret construyó, año tras año, una narrativa de exclusividad y expectación alrededor de la pieza: el misterio sobre quién la modelaría, la revelación cuidadosamente orquestada en programas matutinos de televisión, y el hecho de que solo una «ángel» al año tuviera el privilegio de llevarla, convirtieron a esta prenda en uno de los mecanismos de mercadotecnia más efectivos dentro de la industria de la moda. El propio desfile llegó a ser, según sus organizadores, uno de los eventos de moda más vistos del mundo, transmitido por televisión abierta desde 2001.

¿Qué pasó con el Fantasy Bra y el desfile?

En 2019, L Brands, la empresa matriz de Victoria’s Secret en ese momento, anunció la cancelación del desfile tras años de caída sostenida en su audiencia televisiva —de más de 10 millones de espectadores en 2010 a apenas 3 millones en 2018—, además de una fuerte presión pública por la falta de diversidad e inclusión dentro de sus castings, y comentarios controvertidos de uno de sus entonces directivos sobre la exclusión de modelos transgénero del evento.

Sin embargo, contrario a lo que muchas versiones de esta historia suelen afirmar, el desfile no desapareció para siempre. Victoria’s Secret revivió el evento en 2024, y lo repitió nuevamente en 2025, como parte de un intento más amplio de la marca por reconectar con el público bajo una propuesta renovada, con mayor diversidad de cuerpos y modelos sobre la pasarela. El futuro específico del Fantasy Bra dentro de esta nueva etapa continúa en definición, aunque su legado como fenómeno de marketing y cultura pop permanece prácticamente intacto.

El Fantasy Bra demostró, durante más de dos décadas, que una sola prenda puede convertirse en un fenómeno cultural si se construye con la combinación correcta de lujo real, narrativa de marca y espectáculo televisivo. Aunque el desfile que lo hizo famoso atravesó años de pausa, críticas y reinvención, su historia sigue funcionando como un caso de estudio fascinante sobre cómo el marketing puede transformar un objeto en un verdadero ícono, mucho más allá de su función original.