Royal Oak Joaillerie: la nueva colección de alta joyería de Audemars Piguet

AUDEMARS PIGUET DEBUTA EN LA ALTA JOYERÍA CON ROYAL OAK JOAILLERIE

Después de 151 años dedicados exclusivamente a la relojería, Audemars Piguet decidió llevar su pieza más icónica hacia un terreno completamente nuevo. La manufactura suiza presentó este 2 de octubre en París, en el marco de la Semana de la Moda, su primera colección de alta joyería: Royal Oak Joaillerie. El proyecto toma la geometría inconfundible del brazalete diseñado por Gérald Genta en 1972 y la libera por completo del reloj, convirtiéndola en collares, pulseras, gargantillas y pendientes.

Las primeras 19 creaciones de esta colección se distribuyen en tres líneas: Dream of Joux y Risoud Eclipse, ambas de Alta Joyería, junto a una serie Frosted Gold que retoma un acabado ya bien conocido dentro del universo de la marca. Según explicó Ilaria Resta, CEO de Audemars Piguet, el proyecto nació de intercambios íntimos con algunas clientas asiáticas, y llegó a venderse por completo incluso antes de su lanzamiento oficial.

FOTO CORTESÍA DE AUDEMARS PIGUET

Un brazalete que siempre tuvo vocación de joya

La geometría llamativa del Royal Oak, su carácter audaz y su afinidad natural con la joyería sirvieron como punto de partida para esta nueva colección. Desde su creación en 1972, el reloj mezcló el espíritu deportivo con un saber hacer artesanal que lo acercó, casi de inmediato, a una sensibilidad propia de la alta joyería: el acabado satinado y los biseles pulidos de su caja y brazalete elevaron el acero al mismo estatus que el oro, generando un juego de luces que recuerda las facetas de un diamante.

El propio diseño del brazalete, compuesto por eslabones y piezas de unión que se estrechan gradualmente, todos decorados y ensamblados a mano, logró unir dos mundos que parecían incompatibles: el de la joyería fina y el de la relojería deportiva. Esa dualidad es precisamente lo que Royal Oak Joaillerie busca ahora explorar, un paso que no sorprende del todo si se considera que Audemars Piguet ya había creado un taller de joyería interno desde los años ochenta, y lanzado en 2013 su propia colección de relojes de Alta Joyería.

Dream of Joux: el corazón de piedras preciosas de la colección

Esta línea traduce el paisaje multifacético del Vallée de Joux —el valle suizo donde Audemars Piguet tiene sus raíces desde 1875— en un sofisticado engaste de gemas. Lagos helados, cielos nocturnos despejados y motivos florales cobran vida en brazaletes únicos elaborados en oro blanco, amarillo y rosa de 18 quilates, combinados con diamantes, zafiros, espesartitas, turmalinas, amatistas, tsavoritas y topacios.

La pieza central de esta línea es un collar tipo corbata, que combina oro blanco y titanio anodizado en azul, engastado con 42 diamantes talla pera que suman aproximadamente 63 quilates, junto a 1,670 piedras adicionales. Un collar y unos pendientes colgantes a juego completan la propuesta, evocando un paisaje invernal de ensueño a través de diamantes en talla pera en cascada sobre eslabones de titanio azul con engaste snow de zafiros.

FOTO CORTESÍA DE AUDEMARS PIGUET

Risoud Eclipse: la cara más oscura del Vallée de Joux

Inspirada en el papel que el Vallée de Joux ha jugado históricamente en la observación astronómica, esta línea reinterpreta el bosque de Risoud bajo un cielo en penumbra y el sutil halo de un eclipse. El collar que inaugura la colección combina titanio con tratamiento PVD negro y oro blanco, realzado por cinco esmeraldas centrales talla sugarloaf de aproximadamente 16.5 quilates en conjunto, rodeadas de diamantes de talla brillante. Su brazalete rígido a juego repite la fórmula con tres esmeraldas sugarloaf de alrededor de 12 quilates, y ambas piezas se cierran con el característico broche octagonal del Royal Oak.

Frosted Gold: una técnica florentina reinterpretada

La tercera línea de esta colección recurre al oro esmerilado Frosted Gold, disponible en tonos blanco, rosa y amarillo de 18 quilates, para capturar la luminosidad siempre cambiante del propio Vallée de Joux. Basado en una antigua técnica florentina, este acabado se desarrolló originalmente en colaboración con la diseñadora de joyas Carolina Bucci en 2016, para celebrar el 40 aniversario del Royal Oak, y desde entonces se convirtió en uno de los sellos distintivos de la manufactura.

Un legado de joyería que viene de lejos

La relación entre Audemars Piguet y la joyería no es nueva: desde el siglo XIX, la manufactura ha recurrido a la alta joyería y a los oficios de la metalurgia para avanzar en miniaturización, engaste de gemas y refinamiento estético. En los años ochenta, el auge de los relojes con brazaletes soldados impulsó a la casa a crear su propio taller de joyería, un proceso que alcanzó su punto más alto a inicios de los años dos mil con la creación de piezas de Alta Joyería y relojes hechos a medida, dando origen a creaciones como Diamond Trilogy (2015-2017) y Sapphire Orbe (2019).

Las palabras de Ilaria Resta sobre este nuevo capítulo

«Con Royal Oak Joaillerie continuamos explorando este universo creativo en paralelo a nuestra actividad principal en alta relojería, alimentando nuestra imaginación, reinterpretando nuestros códigos y enriqueciendo nuestro enfoque hacia la creación y la expresión artística», explicó Resta. La colección se presentó en París, una de las capitales mundiales de la alta joyería, y continuará mostrándose en distintas ciudades del mundo a través de presentaciones personalizadas.

Con Royal Oak Joaillerie, Audemars Piguet confirma que su pieza más reconocible todavía tenía mucho más que ofrecer fuera del terreno de la relojería. Entre el engaste meticuloso de Dream of Joux, la oscuridad elegante de Risoud Eclipse y la luminosidad del Frosted Gold, la manufactura suiza traslada el espíritu pionero del Royal Oak hacia un lenguaje completamente nuevo, sin perder jamás la precisión técnica que la ha definido desde 1875.