La nueva campaña de ropa interior de Calvin Klein con Rosalía

ROSALÍA PARA CALVIN KLEIN: CUANDO LA ROPA INTERIOR SE CONVIERTE EN PERFORMANCE MINIMALISTA


Rosalía, icono íntimo de Calvin Klein.


La ropa interior rara vez se convierte en arte, pero cuando Rosalía entra en escena, incluso lo más íntimo se transforma en performance. FW25 de Calvin Klein no habla solo de telas ni siluetas: habla de poder, metamorfosis y minimalismo radical.

Difuminada tras un cristal, con una serpiente blanca enroscada a su cintura, Rosalía redefine lo que significa vestir lo esencial. Menos adornos, más presencia; menos tela, más narrativa. Porque en esta campaña, el underwear deja de ser invisible para convertirse en lenguaje, y el minimalismo nunca había sido tan disruptivo.

LA INTIMIDAD COMO ESPECTÁCULO SEGÚN ROSALÍA Y CALVIN KLEIN

En Calvin Klein nunca ha sido solo cuestión de ropa interior, y Rosalía lo sabe. La campaña FW25 no habla de encajes, costuras ni patrones: habla de piel, de metamorfosis, de cómo lo íntimo puede convertirse en espectáculo. Rosalía se presenta difusa tras un cristal, acompañada por una serpiente blanca —símbolo de poder y renacimiento— en imágenes que parecen más un statement artístico que un lookbook de temporada.

MINIMALISMO RADICAL, MAXIMALISMO EMOCIONAL

Que la catalana sea la nueva musa underwear de Calvin Klein no es casualidad. Su estética reciente se ha movido hacia un minimalismo absoluto, donde el blanco domina y los adornos desaparecen. Pero el minimalismo, en su caso, no significa vacío: significa intensidad contenida. Rosalía convierte la austeridad en un maximalismo emocional. En otras palabras, menos tela, más discurso.

EL CUERPO COMO TERRITORIO NARRATIVO

La nueva línea Icon Cotton Modal apuesta por la cintura Infinity Bond y acabados termosellados que moldean una silueta limpia, casi futurista. Heritage Cotton recupera la fuerza de un logo que ya es parte del imaginario colectivo, mientras que Perfectly Fit traduce la comodidad cotidiana en lujo silencioso. Pero lo relevante no es la técnica, sino la forma en que Rosalía habita estas piezas: con el cuerpo como territorio narrativo, lo íntimo se vuelve manifiesto cultural.

EXPECTACIÓN DIGITAL, SILENCIO CALCULADO

Antes de la revelación, Calvin Klein publicó tres imágenes en blanco y negro con la modelo difuminada. ‘Adivinad quién es’, decía el copy. No hizo falta mucho para que internet desatara el secreto: Rosalía. Un like de su hermana Pili en el post oficial fue suficiente para confirmar la teoría. Y aquí es donde la campaña se vuelve performance: la estrategia digital activa la expectación global, mientras la propia artista mantiene un silencio calculado en torno a su próximo álbum.

MODA O PRELUDIO MUSICAL

Rosalía no lanza disco desde Motomami (2022), pero las pistas de un nuevo proyecto se multiplican: registros como LUX, canciones inéditas y una estética blanca y austera que se repite en cada aparición. La campaña de Calvin Klein, más que publicidad, parece funcionar como preludio visual de esa nueva era musical. Una narrativa que no solo vende underwear, sino también misterio.

ROSALÍA Y CK: UN MATCH CULTURAL

Que Rosalía diga que duerme desde hace años con culottes blancos de Calvin Klein no es un detalle menor: habla de autenticidad. Su colaboración no responde a la fórmula clásica del celebrity endorsement, sino a la unión de dos lenguajes que entienden el poder del minimalismo como acto disruptivo. Calvin Klein lleva décadas explorando la frontera entre ropa y deseo; Rosalía convierte esa frontera en performance.

No es ropa interior, es un espejo de época. Calvin Klein ha vuelto a hacer lo que mejor sabe: convertir lo cotidiano en iconografía cultural. Esta vez, con Rosalía como musa de un minimalismo radical que —paradójicamente— lo dice todo.