Así fue el último desfile de Glenn Martens para Diesel Primavera/Verano

DIESEL SPRING/SUMMER 2027: EL DESFILE DE DESPEDIDA DE GLENN MARTENS

La energía de Diesel es un rush, una intensidad que nunca termina. El deseo lo impulsa todo, con un impacto contundente. Ese fue el espíritu que atravesó por completo la colección final de Glenn Martens para la casa italiana, presentada este martes en Milán bajo una luz roja que transformó por completo la pasarela en algo mucho más cercano a un club nocturno que a un desfile convencional.

«La fiesta siempre está primero en Diesel. Se trata de inclusión, autoexpresión, placer y de vivir la experiencia de manera democrática», explicó el propio Martens sobre esta última entrega. «La colección es la esencia de Diesel, disruptiva, sexy, fluida y divertida. Estamos todos juntos en esto, demos una última vuelta». Con estas palabras, el diseñador belga cerró seis años al frente de la marca, un periodo que transformó por completo su percepción dentro de la industria, y que se despide justo cuando Martens se concentra ahora de lleno en su rol como director creativo de Maison Margiela.

FOTO CORTESIA DE DIESEL

Un club dentro del recinto, con 200 performers entre el público

Para esta despedida, el espacio del desfile se convirtió literalmente en un club diseñado específicamente para la ocasión, cargado de una energía casi física desde el primer minuto. Al arrancar el show comenzaron también una serie de intervenciones performáticas a cargo de (LA)HORDE, el colectivo artístico originario de Marsella, con alrededor de 200 performers integrados entre el público, interactuando con los invitados y entre sí mismos. Sus acciones oscilaban entre lo inquietante y lo sensual, entre lo extraño y lo abiertamente provocador, generando una tensión creciente a lo largo de todo el desfile.

Esa tensión llegó a su punto más intenso hacia la mitad del show, cuando los performers, sentados entre las gradas, comenzaron a gemir de manera cada vez más audible sobre una versión remixada de «Love to Love You Baby», de Donna Summer, solos, en parejas o en tríos. Lo que siguió fue una mezcla de baile en tubo, headbanging y actuaciones cada vez más desinhibidas, hasta que el propio desfile llegó a su clímax y liberación final. «Cada temporada tratamos de hacer algo inesperado. Esta fue un poco más experimental», reconoció Martens detrás del escenario.

Prendas fusionadas: el sello más reconocible de esta colección

En el terreno estrictamente textil, la colección exploró piezas tan deseables que uno quisiera llevarlas todas puestas al mismo tiempo, una chaqueta de piel encerada sobre un blazer con pespuntes, sobre un suéter de punto acanalado fusionado con un cuello tipo tracksuit y puños de camisa. Esa lógica de fusión recorrió toda la colección, con recortes en forma de orquídea marcando la unión entre las distintas prendas. La misma idea dio origen a los llamados «pantasocks» de piel y denim, mientras que faldas recatadas al frente aparecían dramáticamente recortadas para revelar la parte posterior.

FOTO CORTESIA DE DIESEL

El regreso del trompe l’oeil, sello distintivo de Martens en Diesel

Las piezas de denim, recubiertas y posteriormente tratadas con láser, generaron un efecto que imitaba a la piel, mientras que los estampados trompe l’oeil llevaron el invierno hacia la primavera, abrigos de tweed y pesadas chaquetas invernales representados sobre camisas ligeras con botones. Incluso reapareció, como guiño directo, el estampado de un abrigo de shearling de bordes crudos proveniente del primer desfile de Glenn para la marca, cerrando así un círculo simbólico entre su debut y su despedida.

Recortes, transparencias y el caos como estética

Los cortes empezaron a revelar la piel en distintos puntos de la colección, en la parte inferior de un polo-dress bordado con orquídeas, o en motivos con forma de pétalos que parecían abrirse paso a través de suéteres de punto jacquard a rayas. Pantalones slim y faldas de sastrería aparecían recortados a una altura imposiblemente baja de la cintura, mientras camisetas, sudaderas y vestidos de jersey quedaban tan intervenidos que apenas parecían sostenerse. La propuesta abrazaba deliberadamente el caos, como si uno se hubiera vestido demasiado rápido después de una noche intensa, vestidos florales transparentes retorcidos, slip dresses de silueta bombshell y piezas de sastrería atrapadas sobre sí mismas, desordenadas a propósito.

El cierre: un círculo completo con Ella Snyder

El look final de la noche estuvo a cargo de la modelo Ella Snyder, la misma que había abierto la colección debut de Glenn Martens en Diesel años atrás, un verdadero momento de cierre circular para marcar el final de esta era. Los shorts de denim, cada vez más diminutos a lo largo del show, culminaron en la pieza más pequeña imaginable, casi como un manifiesto final de la fiesta que definió toda la etapa de Martens al frente de la marca.

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Bolsos y calzado: los accesorios de la colección

El bolso D-ONE llegó en una amplia variedad de acabados y texturas, con asas convertidas en correas de múltiples hebillas. Esta temporada se sumaron charms irónicos en piel, inspirados en objetos cotidianos como un calcetín transformado en pouch o un periódico convertido en clutch, mientras el nuevo bolso LOCK-D incorporó el motivo Double D, originalmente presente en la joyería de la marca, como cierre principal. El calzado retomó la hebilla del D-ONE en pumps, mules y botas stretch, mientras el reloj D-RUSH presentó una nueva versión mini y los lentes TRAN-D-SPARNT sumaron nuevas tonalidades. Por primera vez, la colección incorporó también lencería con boning bordada con orquídeas.

Only Desire: la nueva fragancia detrás del desfile

La orquídea, presente en bordados y detalles a lo largo de toda la colección, funciona además como insignia de Only Desire, la nueva fragancia femenina de Diesel lanzada este verano. El propio desfile funcionó, en cierto sentido, como un montaje de marketing experiencial para este lanzamiento, trasladando a la pasarela la misma intensidad sensorial y sensual que define al perfume.

Con este desfile, Glenn Martens no solo se despidió de Diesel, sino que resumió en una sola colección los seis años que dedicó a transformar la marca: de especialista en jeans y camisetas a un sinónimo de estilo de vida hedonista, fiestas descontroladas y una sensualidad que nunca pidió disculpas. El diseñador belga deja la casa italiana, pero permanece dentro del universo OTB al frente de Maison Margiela, cerrando así un capítulo en Diesel con la misma intensidad festiva que lo definió desde el principio.