Givenchy SS27: así fue la colección de Sarah Burton en París

GIVENCHY SS27: SARAH BURTON REESCRIBE LAS REGLAS DEL PODER VESTIDO

En un escenario dominado por arcos escultóricos y una enorme esfera suspendida que recordaba a una luna llena, Sarah Burton presentó este 2 de octubre su colección Primavera/Verano 2027 para Givenchy, dentro del calendario oficial de la Semana de la Moda de París. Lo que desfiló sobre la pasarela fue una declaración clara: el traje de oficina, reinterpretado desde una mirada casi escultórica, puede ser tan dramático como cualquier vestido de noche.

La colección giró alrededor de una idea muy concreta: tomar los códigos del vestir formal —el traje sastre, el trench, la camisa oversize— y llevarlos hacia un terreno mucho más expresivo, jugando con proporciones exageradas, prendas abiertas sobre la piel desnuda y una paleta de color que oscilaba entre la contención absoluta del negro y estallidos intensos de rojo, naranja y azul cobalto.

La colección Spring/Summer 27 de Givenchy

El desfile se construyó, en gran medida, alrededor de la sastrería más rigurosa, trajes negros de doble botonadura con hombros marcados y pantalones amplios, chalecos estructurados sin mangas, y un abrigo de satín negro oversize combinado con pantalones de pierna ancha, llevado con el cabello completamente peinado hacia atrás en una propuesta decididamente andrógina. Ese rigor encontró su contrapunto en momentos de mayor dramatismo: un blazer blanco satinado se llevó abierto directamente sobre el pecho desnudo, sostenido apenas por un collar con un llamativo colgante, mientras una chaqueta roja con cintura entallada y peplum pronunciado se combinó, de manera inesperada, con un par de jeans azules desgastados.

El trench coat apareció reinterpretado en al menos dos versiones muy distintas: una en tono beige, llevada casi como una capa sobre los hombros con un corte asimétrico, y otra en gris plateado, de mangas voluminosas, combinada con pantalones blancos anchos de caída fluida, en lo que resultó una de las siluetas más escultóricas de toda la colección.

Los materiales que definieron la propuesta

El cuero tuvo un papel protagónico, especialmente en tonos rojos y burdeos: una camisa de cuero rojo con bolsillos tipo cargo se combinó con una falda de cuero en un tono vino profundo, ambas piezas unidas por un cinturón con hebilla circular dorada, en una paleta que remitía directamente al mundo de la moda ecuestre. Ese mismo lenguaje en cuero se repitió en un vestido negro sin mangas con tiras asimétricas y pequeños detalles amarillos a modo de broches, uno de los looks de apertura del desfile.

Los textiles con print también tuvieron su momento: una serie de vestidos drapeados en negro con estampados pintados a mano, en tonos rojo, amarillo y blanco, se llevaron con un solo hombro descubierto y aretes tipo domo de gran tamaño, aportando un respiro artístico frente a la rigidez de la sastrería. La lana a cuadros tipo pata de gallo apareció en un abrigo oversize de doble botonadura, llevado abierto sobre un conjunto en negro, mientras la lana en tono naranja se tradujo en un abrigo voluminoso combinado con una falda blanca y mules negras de pelo.

Una propuesta entre la oficina y el drama

Lejos de quedarse únicamente en el terreno de lo formal, Burton insistió en vestir sus trajes y camisas con un giro inesperado: una blusa blanca oversize con cuello pronunciado se llevó fajada dentro de una falda lápiz negra con abertura frontal, rematada con tacones burdeos puntiagudos, mientras un conjunto en negro satinado combinó saco amplio y pantalón de pierna ancha con una corbata estampada de animal print sobre camisa blanca, un guiño directo al vestuario masculino tradicional reinterpretado para mujer.

Esa misma tensión entre disciplina y exceso se repitió en los accesorios: guantes blancos aparecieron de manera recurrente a lo largo de todo el desfile, aportando un aire casi protocolario, mientras los bolsos funcionaron como el verdadero contrapunto lúdico de la colección, con siluetas esculturales en colores saturados —azul eléctrico, blanco, amarillo— que contrastaban deliberadamente con la sobriedad de muchos de los conjuntos.

Calzado y detalles finales

El calzado se movió entre dos extremos: zapatillas puntiagudas de tacón bajo para los looks más estructurados, y sandalias de tiras en azul cobalto, atadas al tobillo como pequeños lazos, para los momentos de mayor fluidez. Las gafas oscuras, los pendientes statement y el cabello recogido con precisión terminaron de construir una imagen de mujer segura, casi blindada, que sin embargo no teme mostrar piel ni romper con la rigidez del traje cuando la ocasión lo exige.

Con esta colección, Sarah Burton confirma que su versión de Givenchy encuentra su fuerza precisamente en esa tensión entre el rigor de la sastrería clásica y los gestos más escultóricos y dramáticos que ha heredado de su paso por Alexander McQueen. Entre trajes de poder, cuero color burdeos y drapeados pintados a mano, la propuesta Primavera/Verano 2027 plantea una idea clara: el guardarropa de oficina puede, perfectamente, convertirse en el escenario de la verdadera creatividad.