Robi presenta Sorry, si soy gris: su álbum más personal

SORRY, SI SOY GRIS: ROBI ABRAZA LA COMPLEJIDAD DE UNA GENERACIÓN

Entre el pop nostálgico y los nuevos sonidos de Puerto Rico, Robi ha construido una propuesta que desafía las etiquetas. Con Sorry, si soy gris, su álbum más personal hasta la fecha, el artista puertorriqueño convierte la complejidad emocional en el eje de un proyecto que abraza las contradicciones, los matices y las historias que no siempre tienen respuestas claras.

En esta conversación, Robi habla sobre la libertad de no encajar en una sola categoría, el proceso de conocerse a través de la música y la importancia de aceptar que los sentimientos no son blancos o negros. Porque, como él mismo dice, ser gris también es una forma de ser profundamente humano.

Para quienes aún no conocen a Robi, ¿Cómo te presentarías?

‘Soy un artista nacido y criado en Puerto Rico. Defiendo el pop de Puerto Rico y estos nuevos sonidos que se mueven más hacia el lado del pop, pero con una esencia nostálgica. Me gusta escribir sobre las cosas que vivo, las cosas que siento, y ser muy transparente en mi música. Siento que represento un sonido fresco de esta nueva generación de artistas puertorriqueños’.

Foto cortesía de Robi.

Sorry, si soy gris parece un proyecto que se niega a encasillarse. ¿Hay una conexión entre esa idea y tu forma de entender la vida?

‘Hay algo que me pasa con este disco y es que conecta con cada pequeña parte de mí como persona y como artista. Es una manera en la que Robi y Roberto pueden encontrarse en un punto medio y entenderse completamente. Yo me siento así, me siento gris en la vida, tanto en la música como en las cosas que escribo y siento.

Creo que todos los seres humanos tenemos etapas en las que simplemente somos grises. Somos mucho más complejos que un simple ‘te amo’ o ‘te odio’. Los sentimientos tienen capas. Poder hablar de eso en mis canciones me hace conectar mucho con quien soy y con la manera en que entiendo mi lugar en este mundo’.

Comenzaste tu carrera en 2020. ¿Qué te ha enseñado la música sobre ti mismo durante estos años?

‘Ha sido un proceso muy bonito de conocerme y aceptarme tal y como soy. En la música muchas veces parece que existe un manual sobre cómo se deben hacer las cosas, pero poder sentirme libre y expresar exactamente lo que quiero expresar me ha ayudado muchísimo’.

El artista explica que estos años dentro de la música no solo le han servido para entenderse y aceptarse mejor, sino también para transformar esa evolución personal en algo que puede transmitir a quienes escuchan sus canciones, generando una sensación de calma y conexión a través de su trabajo.

¿Cómo nace una canción para ti?

‘Diría que todo empieza con una vivencia. Primero tiene que existir algo que sentí o viví. Siempre intento escribir ideas en las notas del iPhone, incluso cuando no estoy en el estudio.

Después, cuando entro al estudio, me encanta el proceso de improvisar con los productores, empezar a sacar melodías y dejar que aparezca lo primero que se me viene a la mente. La música es muy energética; depende mucho de la vibra que se está viviendo en ese momento. Es como armar un rompecabezas entre experiencias, emociones y sonidos’

Foto cortesía de Robi.

Puerto Rico está viviendo un momento muy potente a nivel musical. ¿Qué significa para ti formar parte de esa escena?

‘Me encanta todo lo que está pasando en Puerto Rico, tanto en la música como culturalmente. Siempre me he sentido muy orgulloso de decir que soy puertorriqueño y muy agradecido por haber nacido allí’.

Además, destaca el orgullo que siente por sus raíces en Carolina, Puerto Rico, y cómo eso lo impulsa a representar su origen en cada lugar donde va. Llevar ‘la bandera en alto’ no solo es un gesto simbólico, sino una forma de visibilizar su identidad y el nuevo sonido que está surgiendo desde la isla.

Muchas veces se habla de los artistas emergentes. ¿Qué es lo que la gente no entiende de esa etapa?

El artista reflexiona sobre la etapa de ‘emergente’ como un momento que no vive desde la presión, sino desde la curiosidad y el crecimiento. Para él, ser un artista en desarrollo no es una limitación, sino una oportunidad constante de descubrimiento, tanto propio como del público que aún está por conocer su música.

‘Me gusta esa sensación de seguir creciendo, de seguir llegando a más gente. Además, siento que hoy ser un artista nuevo tiene algo muy especial: eres como ese secreto que los fanáticos quieren cuidar. Creo que la clave está en entender que todo es un proceso y disfrutarlo’.

Has dicho que este álbum habla de sentimientos sin intentar explicarlos demasiado. ¿Qué te gustaría que la gente sintiera al escucharlo?

‘Me encanta que cada persona pueda interpretar las canciones de manera distinta. Por eso hablo de sentimientos grises, porque tienen muchas lecturas posibles.

Quisiera que las personas conectaran con la parte más humana de la música. Más allá de vender una historia perfecta o un final feliz, este disco habla de la complejidad humana. De amar mal, de equivocarse, de experimentar.

No existe un manual para amar a alguien. Todos aprendemos sobre el amor de maneras distintas. Este álbum es mi forma de contar cómo yo lo he vivido en diferentes etapas de mi vida’.

¿Tus canciones funcionan como una especie de diario personal?

El artista explica que este disco se convirtió en un punto de inflexión en su forma de escribir y de entender su propia música. A lo largo de su trayectoria dentro del género urbano, sintió en algún momento una presión implícita por mantener una imagen más dura, menos emocional o incluso más superficial, como si expresar vulnerabilidad restara credibilidad artística.

‘Quise hablar desde ese niño que soñó con hacer música, al que le rompieron el corazón por primera vez, al que se enamoró por primera vez. Todo vuelve a la idea central del disco: no hay que pedir disculpas por ser humano’.

Foto cortesía de Robi.

Precisamente, ¿por qué llamar al álbum Sorry, si soy gris?

‘Porque existe una contradicción interesante en el título. Empieza con una disculpa, pero en realidad el mensaje del disco es todo lo contrario. Estoy pidiendo perdón por sentir emociones reales. Es como decir: ‘Perdón por ser quien soy’. Y al final entendí que no hay razón para disculparse por eso. Este álbum es una autorreflexión sobre aceptar que ser humano implica ser complejo’.

¿Hay alguna canción o confesión del álbum que hoy te hubiera gustado guardar para ti?

‘No, realmente no. Hubo momentos en los que pensé que quizá podía decir algunas cosas de otra manera, pero mientras más real soy, más me conocen las personas’.

Para Robi, escribir estas canciones no solo fue un ejercicio creativo, sino también un proceso de sanación personal. Al poner en palabras sus experiencias, ha podido enfrentarlas y aceptarlas mejor, hasta llegar a un punto de tranquilidad con todo lo que decidió compartir públicamente.

Has colaborado con artistas como Feid y Sebastián Yatra. ¿Qué te han enseñado?

‘Lo primero es la gratitud. Todo lo que he vivido ha llegado gracias a la música y eso es algo muy bonito. De ellos aprendí que el amor al arte siempre tiene que ir primero. Más allá de los números o la fama, son artistas que realmente aman lo que hacen. Creo que conectamos porque compartimos esa misma pasión genuina por la música’.

Más allá del lujo material, ¿cuál es el mayor lujo de la vida?

Ahora mismo diría que el tiempo. He aprendido que uno no puede pelear con el tiempo. Hay que aprender a estar en paz con los procesos, con los días que pasan y con entender que cada cosa llega cuando tiene que llegar.

Cuando haces las paces con el tiempo, deja de ser una preocupación y se convierte en un lujo. Para mí, ese es el lujo más grande que existe’.

¿Qué viene ahora para Robi?

‘Ahora mismo toda mi energía está puesta en el lanzamiento de Sorry, si soy gris. Quiero ver cómo conecta con la gente, escuchar las interpretaciones que cada persona haga de las canciones y disfrutar este momento.

Después de todo el trabajo que hay detrás de un disco, lo más emocionante es dejarlo ir y descubrir qué significa para quienes lo escuchan’.

Un proyecto íntimo donde Robbie convierte sus vivencias en música y reafirma que ser vulnerable también es una forma de libertad.