Nina Rodríguez presenta Interludio: la vulnerabilidad como poder

NINA RODRÍGUEZ: VULNERABILIDAD COMO NUEVO PODER


En una pausa creativa que se convirtió en revelación, Nina Rodríguez encontró en la vulnerabilidad y las divas del pasado una nueva manera de nombrarse. Hoy, la cantante, artista y directora creativa lanza Interludio, un EP íntimo que nace desde la pausa, el duelo y la transformación.  Realización: Luis Téllez y Adaptación: Emilio Gala.


Créditos:
Director editorial: @gerardangulo
Fotografía: @andresoyuela
Dirección de arte: @pablocrrea
Styling: @davidechikm
Maquillaje y peinado: @laupantoja
Asistencia de maquillaje: @paupaumua
Asistencia de fotografía: @ssantiagomontess
Video: @santipantojap

Hay proyectos que nacen del fuego. Otros del silencio. Y a veces, como en el caso de Interludio, lo que los enciende no es una idea, sino una ausencia de voz, de certezas y de deseo. «Yo estaba en un burnout por todo lo que había hecho. Llegué a un punto de mucha saturación, de mucho cansancio. Ya habíamos sobrevivido a la pandemia, que había parado todo en términos de shows y espectáculos en vivo», confiesa Nina Rodríguez, con esa calma firme que solo llega después de haber atravesado la tormenta.

La artista colombiana —quien ha hecho de la elegancia y la introspección una firma sonora y visual— reconoce que, durante ese bloqueo creativo, no podía escribir ni cantar. «El duelo se me puso en la garganta y no podía cantar. Me sentía muy extraña, era algo como “No vamos a hablar hasta que tengas algo que decir”». 

Y fue entonces cuando aparecieron ellas: Rocío Dúrcal, Sara Montiel, Chavela Vargas, Paloma San Basilio. «Tanto mujeres españolas como mexicanas, y yo creo que ahí hay un tema que me atraviesa artísticamente, que es esta admiración por las mujeres que tenían voces muy potentes», dice Nina. Así nacieron los primeros covers de su EP: Por qué te vas?, A tu vera y Zamba para olvidarte, reinterpretaciones que no solo le devolvieron la voz, sino también la certeza de que no hay tiempo más fértil que el que se detiene: «Muchos discos o canciones se han vuelto como mis oráculos. Las escribo y las saco. Y después de un tiempo, esa canción sabía lo que me iba a pasar». 

Fotografía: Andrés Oyuela.
Fotografía: Andrés Oyuela.

EL ARTE DE NOMBRARSE A SÍ MISMA

Nina estudió diseño industrial y fue modelo. Vivió entre disciplinas que, durante mucho tiempo, creyó que debía mantener separadas. «Llevo diez años de carrera, pero hasta hace muy poco empecé a nombrarme a mí misma, a asumirme. Pasé mucho tiempo justificando el por qué decidí tomar el camino del artista. Soy artista, pero soy diseñadora industrial; soy artista, pero soy modelo; soy artista, pero soy empresaria… Siempre lo acompañaba con un “pero”», recuerda. No obstante, algo cambió. Interludio es también la historia de una mujer que por fin se permitió reunir todas sus partes. 

Y en esa integración, la moda ha sido un canal tan potente como el sonido. Su participación en Colombiamoda 2025, cantando A tu vera durante el desfile de cierre, fue un acto de fuerza femenina, de evocación a las divas clásicas: «Fue una experiencia que me abrió la mente y, obviamente, ya en Colombiamoda, fue espectacular, porque fue coger el universo de Lola Flores y toda esta representación de la mujer gitana, la mujer libre, la mujer mística».

De hecho, la semilla de Interludio se plantó en otro desfile, el de Chanel en París, cuando Nina escuchó sonar Porque te vas mientras las modelos cruzaban la pasarela: «Toda la idea de este disco surgió cuando estuve en el desfile de Chanel hace dos años en París… Estaba sentada, viviendo la experiencia más loca de mi vida, alucinada con todo lo que sucedía en ese momento y la canción del desfile fue Porque te vas de Jeanette. Entonces todo el mundo la cantó en español, pero yo estaba en París y me dije: “tengo que hacer este cover”». 

Fotografía: Andrés Oyuela.

VOZ SUSURRADA, ALMA ENCENDIDA

En este nuevo EP, Nina no grita ni exhibe vocalmente todo lo que puede hacer porque no necesita probar nada: «Encontré una voz que es como una que confiesa, que cuenta un secreto. Entonces es una voz susurrada. El propósito que tenía y de la forma en la que lo grabamos era como si yo te contara un secreto y te lo voy a susurrar, y te voy a hablar de mis emociones más profundas, pero sin gritar». 

Esa intimidad emocional es la columna vertebral de Interludio, un proyecto cocreado con la productora Andrea Hoyos, donde por primera vez, Nina asume la coproducción musical: «Es la primera vez que yo misma subo la música a las plataformas, me dedico a hacer un arte muy cuidado y a pensar en las fotos». 

Dos canciones inéditas completan el EP: Almas y Eco, nacidas después del silencio y atravesadas por el espíritu de aquellas mujeres que la acompañaron: «Siento que es una nueva voz, que viene después del silencio y de la pausa, y son las únicas canciones que pudieron gestarse en ese proceso». 

Fotografía: Andrés Oyuela.
Fotografía: Andrés Oyuela.
Fotografía: Andrés Oyuela.

UN UNIVERSO QUE SE ENTRETEJE CON OTROS

Más allá de lo sonoro, Interludio es también un manifiesto visual. Nina lo construyó con colaboradores como Andrés Oyuela y Pablo Correa, artistas que entienden que un álbum es también una obra plástica, una atmósfera, un gesto colectivo: «Las redes, sin darnos cuenta, nos ponen a tener discursos muy individualistas como “yo he logrado”. Pero en el arte, si tienes la apertura y la sensibilidad de encontrar también a personas que vibran contigo y que tienen estas inquietudes, es muy lindo, porque es encontrar esas almas que están en sincronía con la creación y con la conversación de estos universos». 

Hablar con Nina Rodríguez es presenciar una mente en combustión creativa. Cada palabra suya vibra con conciencia, cada respuesta es un reflejo de alguien que ha aprendido a observarse, reconstruirse y empoderarse a través del arte. No hay artificio: hay precisión, sensibilidad y una firme decisión de habitar el mundo con intención. Más que una artista, Nina Rodríguez es un statement sobre el deseo, la belleza, la introspección y el poder de contar historias que no piden permiso. Y si algo queda claro, es que su mejor capítulo aún está por escribirse.