La Petite Mort presentó TECHO en Bogotá Fashion Week 2026

TECHO: la pasarela de La Petite Mort donde las grietas también cuentan historias

Inspirada en las casas tradicionales colombianas y en las marcas que deja el tiempo sobre ellas, La Petite Mort cerró el primer día de Bogotá Fashion Week 2026 con una colección donde la sastrería se convirtió en memoria.

Hay algo muy colombiano en la idea de construir un techo. No solo desde lo físico.
También desde lo emocional. Porque antes de hablar de diseño, de arquitectura o incluso de hogar, un techo siempre ha significado refugio, permanencia, la posibilidad de quedarse.

Y justamente desde ahí nace TECHO, la nueva colección de La Petite Mort presentada durante el cierre del primer día de Bogotá Fashion Week 2026. Una colección que tomó las huellas del tiempo sobre las casas tradicionales colombianas y las convirtió en lenguaje visual.

La belleza de lo que se desgasta

La historia empezó hace meses, cuando en un pequeño pueblo colombiano un campesino acercó a la marca un antiguo libro que terminaría convirtiéndose en el punto de partida de toda la colección.

A partir de ahí aparecieron las referencias: paredes de tapia, estructuras de bahareque, pisos desgastados, fachadas partidas, tejas quebradas.

Pero lo interesante es que la colección nunca mira el deterioro desde la ruina. Lo mira desde la memoria. Como si cada grieta fuera también una evidencia de vida.

La sastrería como reconstrucción

Dentro del universo de La Petite Mort, la sastrería siempre ha sido importante. Pero aquí el traje se convirtió prácticamente en el corazón narrativo de la colección.

Las estructuras parecían romperse y reconstruirse constantemente. Las siluetas tenían algo inacabado, como muros atravesados por el tiempo que vuelven a levantarse desde otro lugar.

Y ahí es donde la colección encontró fuerza: en entender la deconstrucción no como destrucción, sino como transformación.

Telas con pasado

Parte de la colección también estuvo construida a partir de textiles originales de los años 70 pertenecientes a Indulana, una antigua empresa textil colombiana que cerró sus puertas hace años. Telas que alguna vez vistieron a otras generaciones y que ahora reaparecen dentro de una nueva narrativa. No desde la nostalgia fácil, sino desde la reinterpretación.

Darles una segunda vida dentro de la colección terminó sintiéndose coherente con toda la propuesta: rescatar lo que parecía olvidado y convertirlo en algo vivo otra vez.

Una colección sobre hogar

Más allá de las prendas, TECHO parecía hablar de algo mucho más universal:
la necesidad humana de construir un lugar propio.

Un espacio que proteja, que permanezca, que guarde memoria. Y quizá por eso la colección conectó de una forma tan emocional. Porque todos entendemos lo que significa volver a casa. O seguimos buscándola.

En una industria obsesionada con verse perfecta todo el tiempo, encontrar belleza en lo quebrado termina sintiéndose extrañamente honesto. Y eso fue justamente lo que hizo La Petite Mort: convertir las marcas del tiempo en algo digno de ser llevado puesto.