The Pitt: la serie médica en una sala de urgencias

THE PITT: LA SALA DE URGENCIAS COMO ESCENARIO DEL DESGASTE HUMANO

La serie nos lleva a las instalaciones del hospital contemporáneo de Pittsburgh, “The Pitt”, el Entre jeringas, paros cardíacos, sangre, lágrimas y términos médicos, The Pitt, la exitosa serie de HBO Max, confirma una tercera temporada y se consolida como el drama médico más aclamado por la comunidad médica.

La fórmula es clara: ofrecer algo nuevo a quienes disfrutamos de experimentar desde la distancia la emoción de una sala de urgencias y reconocer a los verdaderos héroes del sistema de salud. Aquí dejamos atrás los clichés a los que estamos acostumbrados y que, durante mucho tiempo, nos dieron una imagen romantizada de lo que sucede cuando se salva una vida.

UN MÉDICO, UN SER HUMANO

En esta narrativa, el actor Noah Wyle se pone una bata que lo define por lo que es: un humano real en situación de crisis, y le da vida al Dr. Michael “Robby” Robinavitch, un médico cuyo verdadero poder es la resiliencia.

Este personaje lo ha convertido en una figura destacada y en ganador del premio a Mejor Actor en Serie de Drama por The Pitt en los Globos de Oro.

Por Bianca Cosulich

LO QUE CREÍAMOS SABER SOBRE LOS DOCTORES

Durante años creímos que podíamos ser doctores. Al menos eso creíamos después de ver más de diez temporadas de Grey’s Anatomy.

También pensábamos que los doctores eran genios narcisistas —ese fue el pensamiento colectivo tras Doctor House— o que ser médico era solo cuestión de inteligencia y un don casi regalado, como nos lo enseñó The Good Doctor.

Estas series nos engancharon porque pusieron en nuestras pantallas lo más cercano a la ficción: el poder de salvar vidas. Súbitamente, ser doctor parecía fácil; solo necesitabas pasión.

Pero hubo un momento en el que la realidad se borró detrás de la ficción. ¿Qué tan cierta era realmente esa narrativa? ¿Eran personas sin sentimientos, hambrientas de sangre y cirugía? ¿Dioses intocables e incomprendidos?

Todo aquello que juraba cierto se derrumbó con la primera temporada de The Pitt. La segunda entrega, por su parte, ofrece una nueva imagen de lo que es —a mi parecer— el trabajo más difícil del mundo.

EL PESO INVISIBLE DEL TRABAJO

Imagina esto: llegas al trabajo sin desayunar, se te hizo tarde, peleaste con tu pareja, tu jefe te deja más trabajo del que puedes manejar, la paga apenas alcanza, hay envidias en la oficina y hace tiempo no ves a tu familia. ¿Suena familiar? Es una experiencia común.

Pero lo que distingue a los médicos es lo siguiente: a ese día desastroso súmale tener que decirle a un padre que perdió a su hijo; ver morir en tus manos a niños; no tener las herramientas para salvar una vida; ser llamado asesino por un error humano; y trabajar en un campo minado de tragedias: tiroteos, terremotos, accidentes, robos y una constante falta de apoyo económico. ¿Resistirías ese peso?

AGOTAMIENTO SIN ANESTESIA

Desde que abre sus puertas, ofrece una mirada realista a los desafíos emocionales, profesionales y humanos que enfrentan los trabajadores de la salud en la actualidad.

Turnos de más de ocho horas y un agotamiento físico y mental: eso es lo que presenta la serie, y lo hace sin anestesia. Los temas de salud mental no se quedan en palmadas en la espalda, se viven.

No es apta para todo público, al menos no para quienes buscan historias de amor entre los pasillos. Es ver a los doctores como lo que son: seres humanos con deseos y carencias, que también batallan con el hambre, los sueños, la frustración y el deseo de parar, de rendirse y descansar.

Esa presión los lleva a decisiones extremas y pensamientos oscuros que nadie escucha.

UNA NUEVA TEMPORADA, UN NUEVO ESCENARIO

Nadie mejor para guiarnos que el Dr. Michael “Robby” Robinavitch. El actor Noah Wyle compartió detalles sobre la segunda temporada, la creación de la serie, la evolución de su personaje y cómo ha reaccionado el público internacional ante una de las series médicas más aclamadas de los últimos años:

«La segunda temporada transcurre durante el fin de semana del 4 de julio y ahora estamos diez meses después del evento de víctimas masivas en el que dejamos a nuestros héroes por última vez. Esos diez meses han sido significativos de muchas maneras distintas para nuestros personajes. Algunos han pasado ese tiempo en rehabilitación […], mientras que otros han estado trabajando todo este tiempo y han ganado mucha experiencia y confianza en el camino. Algunos han buscado ayuda en salud mental y han comenzado el proceso de asimilar ese evento traumático por sí mismos. Y otros están en completa negación de que necesitan ese tipo de ayuda».

Este insight por parte del actor revela una de las bases del éxito de la serie: crecemos con los protagonistas, sentimos de cerca esa necesidad de evolucionar y también vemos lo real y crudo de sus personalidades.

«La primera temporada decía: “El médico es el paciente”; la segunda dice: “Los médicos no son los mejores pacientes”», detalla Noah Wyle, dando el adelanto de que la arrogancia será la protagonista de la segunda parte.

LA RUTINA COMO DRAMA

Mientras la primera temporada tuvo su clímax en un devastador tiroteo, la segunda se traslada a una festividad común. Este cambio no le resta dramatismo; al contrario, resalta la presión diaria que sufren los profesionales de la salud.

Según el actor, la meta no era el sensacionalismo, sino confiar en el peso de la rutina:

«Pensamos que el impacto acumulado de otro fin de semana intenso debería ser lo suficientemente dramático. Si la segunda temporada resulta satisfactoria en ese sentido, sin esa arquitectura preestablecida de un ritmo constante que lleve al colapso del protagonista o que construya hacia una gran crisis, entonces esta serie podría durar mucho tiempo, basándose únicamente en el drama humano que se puede encontrar en una sala de emergencias […]. Nuestra consigna fue no intentar hacerlo más grande, mejor, más rápido o más divertido… simplemente hacerlo otra vez».

Esa es la vida real de los doctores y profesionales de la salud: no es un sube y baja de casos ni estar siempre en escenarios de riesgo; es no parar jamás y vivir el mismo día una y otra vez.

ROBBY: EL HÉROE QUE NO PUEDE PEDIR AYUDA

Todos los personajes son importantes, pero quien se encarga de llevar la narrativa y de ser nuestro capitán en la sala de urgencias es el Dr. Michael “Robby” Robinavitch, quien en la última temporada sufrió un colapso emocional que casi lo lleva a terminar con su vida.

Después de ese evento traumático —como el de la primera temporada—, llega con una nueva mentalidad a la segunda parte:

«Desde el inicio notamos algo diferente: ya no va caminando al trabajo. Llega en motocicleta y sin casco… y luego, no mucho después en la serie, le dice a alguien que sí usa casco, así que desde temprano sabemos que está ocultando algo […]. Tiene planeado un viaje por carretera que suena bastante utópico, romántico y literario, pero a medida que avanza la temporada, sus motivaciones para irse y lo que representa este viaje empiezan a ponerse en duda. La pregunta es si esto es más bien una huida de aquello que necesita enfrentar o si se trata de una forma válida de autocuidado».

Esto es lo que hace real esta narrativa: el protagonista que no puede más es también el héroe que no tiene entre su lista de poderes el de saber pedir ayuda.

«Lo interesante de interpretar fue la vida interior, muy privada, de un hombre que no puede mostrarla públicamente debido a la imagen que necesita proyectar ante su equipo, sus colegas, sus pacientes y ante sí mismo para poder seguir avanzando. Todo eso empieza a tambalearse a medida que avanza la temporada», añade Noah sobre su personaje.

LA EMOCIÓN SILENCIOSA

Lo que le ha dado a Noah Wyle su merecido Globo de Oro fue su habilidad para actuar las emociones profundas y silenciosas de su personaje —sus problemas internos— mientras la serie le exige estar corriendo, gritando órdenes médicas y salvando vidas a toda velocidad.

A lo largo de la serie, nos damos cuenta de esos momentos en los que suspira, tuerce los ojos, se queda callado, cuenta un chiste o se le olvida ir al baño; es en sus ojos donde vemos que el líder está roto.

La admiración del actor por la comunidad médica es clara:

«Estas son personas que son atletas de alto rendimiento. Son personas que corren hacia el fuego, hacia los disparos, hacia las lesiones, porque tienen la confianza de que realmente pueden ayudar gracias a su experiencia. Lo que me resulta notable de esta mentalidad es que el nivel de talento es extremo […] Tomas esa carrera durante treinta años y eventualmente chocará contra un muro si no tienes una forma de descargarlo, de encontrar equilibrio. Robby no es el mejor paciente. Es un médico extraordinario, pero el enfoque de un médico va hacia afuera, de manera vocacional, y no hacia adentro. Cuando empieza a ir hacia adentro… bueno, algunas personas no reaccionan bien a eso».

AUTENTICIDAD COMO EXPERIENCIA

Aunque Noah Wyle no ha dicho que esta sea la mejor serie médica de la historia, reconoce que la fidelidad con la que se cuentan los casos es excepcional, y destaca que es la sencillez de su grabación lo que la hace especial:

«Hay algo en la fidelidad a la realidad y en despojarlo del artificio que normalmente acompaña este tipo de experiencia de visualización […]. Así que es una experiencia muy inmersiva cuando la filmamos […]. Y es una prueba de resistencia ver si puedes aguantar y mantenerte de pie tanto tiempo como estos personajes lo hacen […]. La autenticidad hace que el espectador se involucre de una manera que lo obliga a dejar el teléfono porque no se le pide ser un espectador pasivo. Ahora es parte de esto. Está en The Pitt con estos otros personajes, y no tiene el lujo de observarlo desde una perspectiva aérea».

UN MENSAJE NECESARIO

Hay un mensaje detrás de The Pitt: su creación, además de entretenernos los fines de semana o elevar la emoción de ver algo en streaming, también tiene la finalidad de volver a enamorar a las personas de la profesión, pero no con falsas promesas, sino con un pequeño ejemplo de lo que les espera:

«Parte de la intencionalidad incorporada era intentar aumentar nuevamente las filas de las personas que trabajan en estos puestos, porque hemos visto una enorme salida de personal de las salas de emergencia después del COVID».

Después de ese momento trágico, lo que parecía emocionante de salvar vidas se volvió una condena para quienes estaban en la primera fila:

«Hay escasez de enfermeras, escasez de personal, personal veterano que se va… y la situación no mejoró. Esos trabajos no empezaron a pagar mucho más ni a contar con muchos más recursos después del COVID. Siguieron siendo deficientes y estresantes. Ahora, cuantos más hospitales rurales cierran, más personas pierden su seguro médico y más terminan acudiendo a las salas de emergencia, saturando el sistema, lo que impone una mayor carga a nuestros profesionales».

The Pitt: la serie médica en una sala de urgencias

HUMANISMO COMO CLAVE

Esta reflexión demuestra que se pueden hacer historias entretenidas a partir de la realidad de muchos. El enfoque es claro: si al ver The Pitt el espectador se acerca no solo a las complicaciones médicas, sino también al deterioro mental, y toma esas pequeñas señales y llamadas de atención para cuidar su mente, entonces este trabajo podría ser para él.

«Creo que estamos siendo ligeramente efectivos en volver a hacer atractiva la disciplina. He escuchado, al menos de forma anecdótica, que algunas personas me han dicho que sus hijos de pronto se interesaron en carreras de medicina o enfermería. Espero que sea cierto. Sin duda vamos a necesitar a esas personas en esos puestos si, Dios no lo quiera, llegáramos a enfrentar otra pandemia», añade Noah Wyle.

UNA SERIE QUE CONSUELA

HBO Max está haciendo algo bien. Después de todo, lograron destacar con una serie médica en una época en la que todas las generaciones tienen a sus favoritas.

Ya sea que sigas viendo Grey’s Anatomy o estés viendo una vez más ER, el éxito de The Pitt es su humanismo en cada toma y la forma en la que nos hace creer que quienes sostienen nuestra vida en sus manos sí saben lo que están haciendo:

«Las personas, en este momento y en cualquier lugar, quieren creer que si algo les sucede y tienen que ir al hospital, las personas que estén ahí serán dedicadas, profesionales, inteligentes y compasivas; y que serán realmente buenas en lo que hacen. Y hay una especie de consuelo en ver que eso sea cierto en esta serie».

Y para los verdaderos héroes, que por fin tienen un personaje con el cual sentirse identificados, Noah Wyle detalla que para ellos

«también es agradable verse retratados como héroes que, al mismo tiempo, son imperfectos y tienen que equilibrar muchas cosas mientras atienden nuestras partes rotas».