Emiliano Medina redefine el estilo masculino desde la autenticidad

EMILIANO MEDINA: DE LA MODA LO QUE TE ACOMODA


Con más de un millón de seguidores y un estilo que reconoceríamos a kilómetros, Emiliano Medina posa en Calvin Klein para NOIR mientras redefine lo que significa “vestir bien” hoy: menos reglas, más autenticidad y un enfoque consciente sobre cómo la ropa puede colocarnos de manera diferente ante el mundo. Por Luis Téllez


En un ecosistema donde la moda es el pulso, Emiliano Medina se ha convertido en una voz que invita a despojarse de las etiquetas y volver a lo esencial: la autenticidad, la expresión personal y el poder de vestir(se) desde la verdad. 

Créditos:
Director editorial y realizador: @gerardangulo
Fotografía: @angelbuzoo
Grooming: JIMENA MARTÍNEZ.
Asistente de moda: @michortizand y @amairanizulaima
Asistente de fotografía: @albanoiso
Entrevista: @luistellez

La relación de Emiliano Medina con la moda —como sus redes sociales evidencian— es muy estrecha. Tanto porque es el contenido que más le gusta crear y la forma en la que hoy se gana la vida, como porque siempre ha estado conectado con ella. Más allá del glamour, la galanura y la pulcritud que transmiten sus looks y sus posts, para él el verdadero estilo no solo recae en lo que vestimos: «Pienso que es el conjunto de muchísimos factores: tu personalidad, tus vivencias, tu forma de ser… Todo esto construye tu estilo porque, al final, la ropa es una extensión de lo que eres y proyecta realmente quién eres». 

Abrazar esa ecuación única que resulta de unir tu propia historia con lo que vistes es lo que nos hace auténticos. Y ser auténticos, en sus palabras, es la gasolina que alimenta el fuego de la popularidad en un mundo tan volátil como aquel en el que se mueve: «La gente siempre se da cuenta si lo que compartes es real, si eres transparente. Eso es lo que más les gusta y lo que más conecta, y conectar es la clave para el éxito en redes sociales». 

La moda es un reflejo de nuestros tiempos, y los hombres ya no se visten como antes: ahora se atreven más, juegan más, experimentan más. Él, como insider de la industria, lo nota de primera mano: «La moda se está abriendo mucho y tanto el menswear como el womenswear están dejando de existir como categorías separadas. La moda está dejando de tener género y la gente se está dando cuenta de que es más un tema de expresión y personalidad, y no de si la etiqueta dice “hombre” o “mujer”». 

Body, Intimissimi y Pantalón, Ferragamo.
Suéter, Simorra. / Pantalón y zapatos, Louis Vuitton.

Esta revolución en los armarios también ha transformado la forma en la que entendemos la masculinidad: «Es un término muy complicado de definir. Finalmente es un espectro amplio. […] Cada uno vive y expresa la masculinidad de diferentes formas. Depende mucho de cada persona y de cómo cada quien se sienta masculino a su manera». 

Con más de 1.2 millones de seguidores en TikTok y 600,000 en Instagram, Emiliano se ha convertido en uno de los responsables de democratizar la moda y moldear la relación que los hombres tienen con ella hoy: «Todos los creadores de contenido tienen esa responsabilidad enorme. Mi intención principal no es decirte qué te tienes que poner o cómo se deben usar las cosas. Mi intención es empoderar a la gente y hacerla sentir mejor, levantar su autoestima, hacerlos sentir suficientes, porque, al final, la ropa es nada más una extensión de ti y un accesorio. Mi intención detrás de todo es que —junto con la ropa y con todo lo que conlleva— puedas sentirte mejor y puedas transmitirlo».

Una de las grandes lecciones que ha compartido con su público es que el “buen vestir” no está casado con gastar demasiado. Verte y sentirte bien con lo que llevas puesto va más allá de eso: «Te puedes vestir muy bien sin necesidad de gastar mucho. Las redes sociales juegan un papel clave, tanto positiva como negativamente, dependiendo de cómo te dejes influenciar. Muchas veces creemos que las marcas son las que te visten o que deben usarse para verse bien y, justamente, no debemos dejarnos llevar por eso. Parte de lo que intentamos hacer es usar las redes como un canal para dar a entender que esto va mucho más allá de las marcas. No solo es calidad, sino el hecho de cómo te quedan, cómo te sientes usándolas y cómo reflejan tu personalidad». 

Total look, Calvin Klein.

Desde lo personal, no hay límites a la hora de jugar y experimentar con lo que Emiliano viste, pero eso no quiere decir que todo termine por gustarle. No es que haya nacido con un don especial, que lo haya heredado o aprendido —such thing as good taste—: «El “buen gusto” tiene un toque de subjetividad y objetividad, es un 50/50. Lo que para mí puede ser buen gusto no necesariamente lo es para otras personas, ya que depende de muchas cosas; pero, por otro lado, considero que sí puede ser un término que, de cierta manera, todos podemos coincidir hasta cierto punto». 

El Emiliano que vemos en redes sociales es dedicado, pulcro y carismático; pero el público a veces olvida que es humano, con días soleados y oscuros: «Siempre he sido muy perfeccionista, exigente conmigo y con lo que me rodea. Sin embargo, es real que tal vez no nos tomamos siempre el tiempo de mostrar las cosas malas. Normalmente nos gusta compartir las cosas buenas y el lado positivo. Eso no quita que a veces se crea que no hay lados negativos o malos momentos, lo cual es muy falso. A veces eso crea expectativas de perfeccionismo que no son ciertas. El hecho de que no se comparta no significa que no existan estos momentos negativos». 

Total look, Louis Vuitton.
Total look, Calvin Klein y Sombrero, Salim.

Además de haberse construido una vida rodeado de grandes marcas como Calvin Klein, la creación de contenido le ha enseñado sobre sí mismo la magia y el valor de la apertura: «Me había costado desde el principio, cuando tienes que empezar a hablar con la gente porque la audiencia te lo pide, porque quiere conocerte. Yo era una persona un poco más, digamos, conservadora, retraída e introvertida; pero esto me ha enseñado mucho a expresarme, a ser yo mismo frente a una cámara y a compartir un poco más de mi vida».