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El Nido de Quetzalcóatl. El regreso al origen a través de la arquitectura.

La aclamada pieza arquitectónica del mexicano Javier Senosiain, “El nido de Quetzalcóatl”, se inspira en la naturaleza y la deidad de la cultura mexica para regresar a visitantes y huéspedes al origen de la vida.

Nido de Quetzalcóatl

Entre los bosques de Naucalpan de Juárez, en Ciudad de México, se erige una serpiente gigante. Un coloso multicolor que maravilla a quien lo visita. 

“El nido de Quetzalcóatl” de Senosiain se inspira en las formas de las serpientes para crear un espacio que simula las formas vivas y conectar con la naturaleza. 

El Nido de Quetzalcóatl es una de las obras más representativas de la arquitectura orgánica de Senosiain. 

El término arquitectura orgánica fue acuñado por el arquitecto estadounidense Frank Lloyd Wright y se refiere a un tipo de diseño en el que los edificios se inspiran, se construyen y se mezclan con su entorno natural. 

Los espacios abiertos en expansión dan paso a caminos enigmáticos salpicados de sombra y contrastes de colores. La intención del arquitecto era crear un espacio que se alejara de la arquitectura tradicional de la Ciudad de México, mientras rendía homenaje al medio ambiente. 

La estructura está construida para hacer uso de las cuevas naturales y las curvas del terreno, con espacios habitables repartidos en 165,000 pies cuadrados que serpentean a través de la propiedad.

Las formas de las habitaciones y espacios son curvas, con el arquitecto afirmando que salimos del vientre materno “curvo” para entrar a “casas cuadradas, autos cuadrados” y pasamos nuestra vida habitando “cajas antinaturales”.

Nido de Quetzalcóatl

De ser así, el “Nido de Quetzalcóatl” con sus formas y colores es una invitación a regresar al origen mismo.