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La belleza de Cartagena, de principio a fin

«Conocer Cartagena de Indias por primera vez es como volver», fue una frase que leí una vez en un artículo de National Geographic que hablaba sobre la hermosa ciudad colombiana, y vaya que tenían razón.

Se trata de reencontrarse con algo que ya conocías, con el realismo mágico que leímos una vez en los libros del maestro Gabriel García Márquez, que te vuelve loco en El Amor En Los Tiempos Del Cólera, o que te hace buscar mariposas amarillas en 100 Años De Soledad.

Como en un sueño para los fanáticos de los colores y las fiestas, así se presenta la hermosa Cartagena. Con personas platicando sin prisa, dejando que el aire mueva sus vestidos de colores sin preocupaciones.

No me mal interpreten, no es una ciudad lenta, es como cualquier otra, simplemente aquí disfrutan el momento, el bullicio, el comer una fruta, algo de lo que me percato mientras tomo una fresca limonada y comienzo a escribir esta nota.

No es una localidad que sea muy distinta a las nuestras, tiene una zona colonial que se abre ante tus ojos desde la muralla, y que revela iglesias, balcones decorados con flores, tejidos, cerámicas y cientos de personas que parecen ser una mezcla de jugadores amateurs de futbol y viejos amigos que te saludan al pasar, desembocando en la fantástica Torre del Reloj, muy cerca de la Plaza de los Mártires, donde Gabriel García Marquez vivió una de sus experiencias más entrañables.

Su familia no quería que fuera escritor, deseaban que su oficio le redituara mucho dinero, y que fuera el orgullo de todos. Por eso, en un momento de debilidad, y en la famosa Plaza, su padre le insultó, y le dijo que terminaría comiendo papel si buscaba ser alguien en la carrera de autor.

Por algunos años parecía que tenía razón, de hecho, el Gran Gabo dijo en una entrevista que en México, con 100 Años De Soledad terminada y en cajón, pasó meses sin poder pagar la renta, dudando cada día de que tendría que hacer con su vida.

Otros lugares emblemáticos de Cartagena son la Casa de las Ventanas, el Palacio de la Inquisición y la propia casa de García Marquez, que se ha convertido en la Fundación por el Nuevo Periodismo Iberoamericano y que tiene una vista al mar espectacular, al Caribe, a ese del que tantas personas han hablado y que ha maravillado la vista de millones de visitantes que cada año viajan a Colombia.

Buscar una actividad en este hermoso lugar es de lo más fácil, no porque sea una ciudad sencilla, sino porque hay tanta belleza en ella que puedes ir a las Islas del Rosario en un barco privado, o hacer un recorrido al volcán Totumo, donde también hay una experiencia muy curiosa llamada Lodoterapia.

En la gastronomía, podrías visitar La Mulata, La Tapería o el Restaurante Coroncoro. Lugares emblemáticos que te sorprenderán.