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Los pasos firmes de María Fernanda Bosque

La actriz comenzó su carrera en Broadway

Pocos actores pueden decir que arrancaron su carrera en un sitio tan cotizado como lo es Broadway, cosa que para María Fernanda Bosque se dio de manera natural, luego de estudiar en Estados Unidos la carrera de actuación.

Cortesía María Fernanda Bosque
Cortesía María Fernanda Bosque

Aunque su trabajo ha sido en teatro, en este momento disfruta de haber participado en la serie Somos de Netflix, una oportunidad que le llegó por medio del destino.

En entrevista con Noir nos cuenta un poco de su proceso actoral, sus sueños y cómo es que decidió tener esta carrera.

¿Cómo fue este proceso y qué aprendiste en tu paso por Broadway?

La verdad es que esta oportunidad llegó a mí como enviada por un ángel; trabajé con un amigo mío que es un gran actor, Daniel Damuzi, estuvimos juntos en la obra de La Gaviota de Anton Chéjov, ahí nos conocimos y me presentó con Elia Schneider que acaba de fallecer el año pasado, para quienes no lo saben, fue una de las directoras más importantes de Venezuela, reconocida a nivel internacional. Damuzi me habló de este proyecto que era para un show Off- Broadway, que se refiere al número de asientos en el teatro, Elia traía esta idea de hacer una obra experimental, fue una directora que estuvo interesada en diversos creativos, entonces tenía toda esta información que a mí me gustaba mucho, yo estaba recién salida de la universidad, de la carrera de actuación y me pareció una gran oportunidad.

¿Qué sucedió cuando conociste a la directora?

Cuando conocí a Elia, recuerdo que fui muy nerviosa a su casa en Los Ángeles, porque yo estaba bastante chica tenía como 24 años, imagínate, salir de la carrera y que me propusieran esta obra fue fenomenal. Me hizo hacerle un par de monólogos, la gente que la conoció sabe que era muy fuerte, directa y te ponía en jaque, de hecho, ese día me preguntó si sabía cantar y yo muy segura le dije que sí pero la realidad es que no sé cantar, he tomado clases, pero no me atrevo a decir que soy cantante, respeto muchísimo a los músicos y cantantes, pero yo le dije que sí porque a los 24 años piensas: “por supuesto que sí, dámelo”, y ese fue como el aprendizaje de esta experiencia.

¿Cuál fue el reto más interesante de haber formado parte de esta puesta en escena?

En un inicio fue enfrentarme a un tipo de teatro experimental con una obra que se llamó El Juicio En La Playa Gris, es una historia original, construida por nosotros y Elia. Está basada en el juicio de Kafka. En ese momento, me enfrento a este teatro con unos conceptos bastante complejos, yo nunca había leído a este autor y no había realizado teatro experimental, ni había construido una obra desde el proceso creativo completo y con este tipo de dirección el aprendizaje fue inmenso. En el proceso de la cantada derramé varias lágrimas, hasta me preguntaba a mí misma: “¿Qué hice? ¿Por qué le dije que sí?”. Eso como parte del proceso creativo y de ensayo que duró aproximadamente un año, y al llegar a Nueva York te pone todo en otra perspectiva, los estándares son otros, hay un profesionalismo que a mí me impacta y funciona como un reloj. Todo está listo cuando tiene que estarlo, y parecen cosas muy sencillas pero para mí, la clave de la excelencia está en los detalles, es algo sumamente profesional, todo el mundo siente está sensación de respeto por el teatro y todo lo que conlleva poner una puesta en escena, desde la persona que está en backstage, la gente que maneja luces, el director, los actores, es decir, es una energía de la vida del teatro, toda esta gente vive en el teatro entonces esa experiencia a mí, además del aprendizaje, también afincó muchísimo esta parte del honor hacia mi profesión.

Fotos: Cortesía de la actriz
Fotos: Cortesía de la actriz

¿En dónde estudiaste la carrera?

Estudié actuación en Los Ángeles, California.

¿Por qué decidiste irte a estudiar allá y cómo sabías el proceso?

Decidí irme a Los Ángeles por muchas razones, aunque también estudié actuación en Casa Azul cuando todavía seguía en la preparatoria, y la vida me fue llevando, la verdad es que siempre como que quise irme a un lugar en donde tuviera la mejor oportunidad de convertirme en la mejor actriz que pudiera ser, para mí el entrenamiento y la técnica son muy importantes. También soy maestra de actuación, llevo 10 años coacheando a otros actores, en realidad soy actriz de teatro, acabo de hacer mi primer proyecto para la televisión, aunque la gente me dice: “pero has actuado desde hace 15 años”, y sí pero esta es la primera vez que salgo en la televisión porque así fue, te agarra el bichito del teatro y ya nunca te suelta.

¿Desde pequeña eras afín a la carrera de actuación?

Desde que era muy chiquita sabía que quería ser actriz, siempre me ha encantado bailar, me gustaban las obras de la escuela, hacía los bailes para el día del padre, siempre tuve muy claro que era eso.

¿Piensas que hay diferencias entre los actores de teatro y los de televisión?

Yo creo que el actor se va a entrenar al teatro, hay tablas que no te las pueden dar nada más, yo soy maestra de actuación, me he dedicado a esto muchísimo tiempo y soy muy intensa en ese aspecto, me gusta muchísimo hablar de la técnica, la preparación, el análisis de texto, creación de personaje y me encanta todo eso. Otra de las razones por las que decidí irme a Los Ángeles fue porque en los veranos tomaba cursos, y en uno de esos viajes, Stella Adler se me cruzó, estaba caminando por Hollywood Boulevard, de hecho al otro día tenía una entrevista para entrar a la universidad de Lee Strasberg y nunca fui, ese día que entré a Stella, mi corazón fue extraído y ahí sigue. En verdad, fue una experiencia muy mágica.

Ahora te vemos participar en la serie Somos y todo el mundo está hablando de ella ¿cómo fue llegar del teatro a Netflix?

También es una historia muy chistosa, yo me voy tropezando con las oportunidades, siempre digo que es increíble y que hay que dejarse fluir. Josué Guerra, que es un gran amigo mío, es el actor que interpreta a “El Diablo”, mi esposo, él y yo nos conocimos en un taller de actuación con un profesor que se llama Kennedy Brown aquí en la Ciudad de México. Josué tenía la audición para Somos y me habló para ayudarle y literalmente fui al casting con él, yo creo que el director de casting me vio ahí en el Lobby dándole instrucciones y me dijo: “oye, ¿no quieres leer?“, y lo hice, pero sólo fue una vez, hasta pensé que lo habían hecho de buena onda y les di las gracias, pero de repente me habla mi manager y me dice: “¿qué te quedaste en una serie?” y yo pensando de qué serie se trataba, era Somos, entonces este trabajo llega a mí por mis clases. Nunca voy a dejar el teatro, ese será mi primer amor siempre pero también está divertido experimentar estos nuevos retos porque definitivamente lo es, es otro sistema, la televisión y el teatro no se manejan igual, requieren otro enfoque del actor, otro tipo de herramientas; trabajar con cámaras, luces y muchísimas cosas que pasan en el set, todo es tan inmediato, los tiempos son complejos, al final tú no eres dueño del resultado final, hay muchas manos que tocan tu trabajo. En el teatro, aunque el actor es dirigido, tú entregas tu producto y nadie te va ir a parar, te vas y vuelas y ojalá no te caigas, las cámaras son otra naturaleza

¿Qué nos puedes contar sobre tu personaje y sobre la serie Somos de Netflix?

A mí me interesa contar historias humanas, yo al final del día soy mexicana. El narcotráfico es algo que ha tocado a mi país y a mi familia de manera personal; para mí, poder ser parte de esta historia representa algo muy importante, hay que hablar un poquito con más verdad, de cómo es la vida de la gente que está al lado del narcotráfico. En lo personal, no me gustan estos shows en los que el narco es poderoso, con pistolas y mujeres, de hecho es peligroso, ¿no sé cuál es el mensaje que le están mandando a los niños? A la gente joven que dice: “eso está muy chido”. Es una gran oportunidad de mostrar cómo es que se vive, cómo se llora y la desesperanza de vivir en un lugar que está totalmente en las manos del narco. Mi personaje, podríamos decir que es una parte antagónica de la historia, interpretó a la esposa de “El Diablo” y ella es una persona real que hoy en día está protegida por la DEA. Para mí es importante darle humanidad a un personaje que está vivo, que me va a ver y que es la historia de una mujer de la que no conocemos sus razones, y que podemos decir: “es esposa del narco porque le gusta el dinero” pero no, es mucho más complejo, si no te metes en eso hay muchas cosas en juego y para mí era muy importante encontrar eso, a una mujer que al final es la mamá de unos niños, que por las razones que sean se fue metiendo. Ella tiene una historia especifica; las necesidades, el juego de poder, el amor, los hijos, es muy complejo, entonces mucha gente me dice: “ay, ella lavaba el dinero”, y sí definitivamente, pero creo que muchas veces no podemos ver que tan lejos pueden llegar las personas.

María Fernanda Bosque
María Fernanda Bosque

¿En algún punto del rodaje pudiste platicar con tus compañeros actores con respecto a dar vida a una situación que fue real y es tan dolorosa?

La verdad es que sí, fue un tema que se habló desde el inicio con los directores, me acuerdo que la primera junta que tuve con Álvaro, era muy importante que todos tuviéramos claro que estamos contando una historia triste, querían mantener todo con el máximo respeto, se entendía que el proyecto era una historia triste, un tema delicado que se tenía que llevar con mucho cuidado entonces sí fue un tema que se habló mucho.

Yo en lo personal lo hablé mucho con Josué que fue el actor con el que más trabajé. La historia está basada en un reportaje de Ginger Thompson, una periodista norteamericana y está el audiolibro, y las personas reales se escuchan en ese material, se oyen las declaraciones de las personas que hoy en día están protegidas por la DEA, como Héctor, que fue la mano derecha de los zetas y lo escuchas contarte lo que pasó.

¿Nos puedes compartir algún consejo que te dio alguno de tus maestros cuando fuiste estudiante y cómo marcó tu vida?

Tengo uno que digo mucho ahora que soy maestra, es de un profesor al que admiro y amo con todo mi corazón, Tim McNeil, la primera vez que me invitó a ser asistente de dirección me dijo: “acuérdate muy bien de este momento, en el que estás lista y tan emocionada para irte a comer Hamlet, porque necesitas esta inocencia para atreverte a hacer lo que estás a punto de hacer”.

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