Rolex celebra los 100 años del Oyster

OYSTER STORY: EL RELOJ QUE CAMBIÓ LA HISTORIA DE ROLEX CUMPLE 100 AÑOS

Hay objetos que trascienden su función para convertirse en símbolos. El Oyster de Rolex es uno de ellos.

Mucho antes de que los relojes deportivos dominaran el imaginario del lujo contemporáneo, Rolex presentó una innovación que cambiaría para siempre la relojería: una caja capaz de resistir el agua y el polvo gracias a un sistema de bisel, fondo y corona enroscados. Corría el año 1926 y, sin saberlo, la marca acababa de sentar las bases de uno de los diseños más influyentes del último siglo.

Ahora, cien años después, Rolex celebra el legado del Oyster con una conmemoración que mira tanto al pasado como al futuro.

EL NACIMIENTO DE UN ÍCONO

La historia del Oyster no comienza como la de un objeto de lujo, sino como la de una solución técnica. En una época en la que la precisión de los relojes podía verse comprometida por factores externos, Rolex desarrolló una caja hermética capaz de proteger el movimiento de elementos como el agua, el polvo y la humedad. La innovación fue tan importante que redefinió los estándares de la relojería moderna.

Sin embargo, toda revolución necesita una prueba. Y esa prueba llegó apenas un año después.

CUANDO EL OYSTER CRUZÓ EL CANAL DE LA MANCHA

En 1927, la nadadora británica Mercedes Gleitze emprendió el cruce del Canal de la Mancha llevando un Oyster en su muñeca. La travesía no solo puso a prueba la resistencia física de la deportista. También demostró que el reloj podía soportar condiciones extremas sin perder precisión.

Aquella hazaña marcó el inicio de una relación que Rolex mantiene hasta hoy: vincular sus relojes con personas capaces de desafiar los límites de lo posible.

Desde entonces, exploradores, atletas, científicos y artistas han formado parte de una narrativa construida alrededor de la superación, la innovación y el rendimiento.

EL OYSTER PERPETUAL COMO PROTAGONISTA DEL CENTENARIO

Para celebrar este aniversario, Rolex eligió al Oyster Perpetual como emblema de la conmemoración. La decisión tiene sentido. Dentro del universo de la marca, este modelo representa la expresión más pura del concepto Oyster: un reloj donde la funcionalidad, la precisión y la estética conviven en equilibrio.

La edición aniversario presentada este año funciona como un puente entre el legado histórico de la colección y las innovaciones que definirán la próxima etapa de la maison.

LA EXCELENCIA TAMBIÉN EVOLUCIONA

La celebración de los cien años del Oyster coincide además con una actualización de la certificación Superlative Chronometer, uno de los estándares de calidad más importantes de Rolex.

A partir de 2026, la certificación incorpora nuevos criterios relacionados con la resistencia al magnetismo, la fiabilidad y la sostenibilidad, ampliando una visión de excelencia que ya no se limita únicamente a la precisión mecánica.

La decisión refleja una realidad evidente: en el lujo contemporáneo, el rendimiento sigue siendo importante, pero también lo son la durabilidad, la innovación responsable y la capacidad de responder a los desafíos del futuro.

EL LEGADO DE UNA IDEA

Pocas veces una innovación técnica logra mantenerse relevante durante un siglo. El Oyster lo consiguió porque nunca fue únicamente una caja hermética.

Fue una manera diferente de entender la relojería. Una idea que permitió que los relojes salieran de los salones para acompañar expediciones, competiciones deportivas, travesías oceánicas y algunos de los momentos más importantes del último siglo.

Cien años después, esa historia sigue escribiéndose. Y quizá esa sea la mayor prueba de que ciertas revoluciones nunca terminan.