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Hablemos sobre Britney Spears

La cantante se defendió ante un juez por su libertad

Desde hace algunos meses se ha estado manejando una teoría, que hoy se confirma, sobre la vida de Britney Spears, y la corrupción que rodea su tutela legal.

Como ella misma lo dijo ante el juez, ha estado haciéndonos creer que está bien, que la gente que hablaba sobre la relación que tiene con su padre está en un error.

Incluso, llamó “hipócritas” a los periodistas del New York Time que hicieron un documental al respecto, a la gente que la conocía y creía que había algo raro, e incluso a sus fans que crearon el #FreeBritney.

Esta semana todo se desmoronó, Britney Spears tuvo que presentarse ante una corte de Los Ángeles para hablar de la gestión de sus asuntos personales y comerciales.

 

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Britney Spears lleva 13 años sin controlar sus finanzas

“Le he dicho al mundo que estoy bien y feliz, y no lo estoy, estoy traumatizada. No estoy feliz, no puedo dormir”, dijo sobre la vida que lleva desde hace 13 años.

Suplicante, la diva del pop reveló: “Sólo quiero que me devuelvan mi vida”, al mismo tiempo que comparaba su prisión de oro con la trata de blancas.

Durante 23 minutos, le dijo a la juez que su padre la ha obligado a tomar litio, un medicamento que afectaba sus movimientos corporales, y que incluso la dejaba sin poder hablar por horas.

Finalmente, Britney Spears contó que la razón por la que no había pedido que pusieran fin a la tutela legal fue ignorancia.

“Lo que he vivido es vergonzoso y desalentador, y es la principal razón por la que no hablé abiertamente. Pensé que nadie me creería”, declaró.

 

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¿Por qué Britney Spears no tenía control de su vida?

Muchos recordaremos que en 2007 la cantante comenzó a tener algunos problemas de salud, incluso llegó a raparse el cabello frente a la prensa.

El descontrol que, según dicen, generó su divorcio de Kevin Federline y la pérdida de la custodia de sus hijos, hicieron que entrara en depresión.

En 2008 ingresó dos veces a un hospital para evaluaciones psiquiátricas, lo que hizo que la corte la considerarla un peligro para sí misma.

Fue en ese momento que llamaron a su padre Jamie Spears para que se convirtiera en su tutor legal, aunque los detalles de la orden nunca han sido públicos.

Cada año, Britney Spears ha gastado más de un millón de dólares para pagarle a sus propios tutores por cuidar su “estabilidad emocional”.

Para 2019, la artista canceló los conciertos que tenía programados en Las Vegas, y aseguró que nunca volvería a un escenario hasta que su padre fuera retirado de la tutela.